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	<title>mutilacion genital femenina &#8211; Con Sentido</title>
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	<description>Periódico de distribución gratuita en San José</description>
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		<title>Acabar con la mutilación genital femenina</title>
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		<dc:creator><![CDATA[consentido]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Mar 2025 15:42:08 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Yibuti: supervivientes y aliados buscan acabar con la mutilación genital femenina Mujeres y niñas de la aldea de Otoy, en la región de Tadjourah, en&#8230; ]]></description>
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<h1 class="title">Yibuti: supervivientes y aliados buscan acabar con la mutilación genital femenina</h1>
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<div class="field field--name-field-feature-banner-image field--type-image field--label-hidden field--item"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="img-responsive" src="https://www.unfpa.org/sites/default/files/home-banner-news/Untitled%20design%20%2830%29.png" alt="Mujeres y niñas de la aldea de Otoy, en la región de Tadjourah, en Yibuti, donde un movimiento comunitario ha conseguido que se abandone la mutilación genital femenina.  	Programa Conjunto UNFPA-UNICEF para la Eliminación de la Mutilación Genital Femenina/AGENCE NEUVIEME" width="1000" height="560" /></div><figcaption>Mujeres y niñas de la aldea de Otoy, en la región de Tadjourah, en Yibuti, donde un movimiento comunitario ha conseguido que se abandone la mutilación genital femenina. Programa Conjunto UNFPA-UNICEF para la Eliminación de la Mutilación Genital Femenina</p>
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<div id="btn_share" class="btn_share" data-once="global"><span class="icon_share"><strong>REGIONES DE YIBUTI/TADJOURAH, Yibuti – </strong>«Todavía veo el cuchillo y a la mujer que me sujetaba», afirmó Hawa&#8217;a Mohamed Kamil. Ahora tiene 30 años pero fue sometida a la mutilación genital femenina cuando sólo tenía seis; una experiencia que le dejó secuelas no sólo físicas, sino también psicológicas.</span></div>
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<article class="ct-news full clearfix" data-history-node-id="48112">
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<p>«Tengo miedo de los hombres, de todos, de todo», declaró al UNFPA, el organismo de las Naciones Unidas encargado de la salud sexual y reproductiva. La<a href="https://www.unfpa.org/es/events/d%C3%ADa-internacional-de-tolerancia-cero-con-la-mutilaci%C3%B3n-genital-femenina"> mutilación genital femenina </a>está reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos y consiste en alterar o lesionar los genitales femeninos por razones no médicas. Más de 230 millones de niñas y mujeres de todo el mundo son supervivientes de esta práctica y se calcula que 27 millones más corren el riesgo de ser sometidas a ella en los próximos cinco años.</p>
<p>&nbsp;</p>
<figure class="align-center" role="group"><img decoding="async" src="https://www.unfpa.org/sites/default/files/inline-images/fgmdjibouti.png" alt="Hawa'a Mohamed Kamil, superviviente de la mutilación genital femenina en Yibuti, viaja por todo el país con programas apoyados por el UNFPA para sensibilizar sobre los daños físicos y psicológicos de esta práctica para millones de niñas y mujeres. ©UNFPA / Fahmia Al Fotih" data-entity-type="file" data-entity-uuid="fd327ccc-df5c-4adb-a523-7fa883f4cd55" /><figcaption>Hawa&#8217;a Mohamed Kamil, superviviente de la mutilación genital femenina en Yibuti, viaja por todo el país con programas apoyados por el UNFPA para sensibilizar sobre los daños físicos y psicológicos de esta práctica para millones de niñas y mujeres. ©UNFPA / Fahmia Al Fotih</figcaption></figure>
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<p>Hawa&#8217;a decidió canalizar su miedo y su rabia para convertirse en defensora de la red «Elle&amp;Elles», apoyada por el UNFPA, que aboga por la salud y los derechos sexuales y reproductivos en Yibuti. Juntas viajan de la ciudad de Yibuti a aldeas remotas para sensibilizar a la población, incluidos los hombres, que pueden desempeñar un papel crucial en el cambio de actitud de la sociedad.</p>
<p>Hawa&#8217;a incluso convenció a los miembros de su propia familia para que adoptaran su mensaje sencillo pero revolucionario para una zona tan tradicional: abandonar la mutilación genital femenina.</p>
<blockquote><p>«Perdimos a muchas mujeres que murieron desangradas antes de poder llegar a un centro sanitario»</p></blockquote>
<p><strong>Rompiendo el ciclo</strong></p>
<p>En la región de Tadjourah, en el centro-norte del país, Khadija, de 39 años, atraviesa kilómetros de terreno implacable para animar a las familias a que no sometan a sus hijas a esta práctica. Después de que el<a href="https://www.unfpa.org/unfpa-unicef-joint-programme-elimination-female-genital-mutilation"> Programa Conjunto UNFPA-UNICEF para la Eliminación de la Mutilación Genital Femenina</a> visitara Otoy, su aldea, con una sesión de sensibilización, decidió unirse a la causa. «Hace veinticinco años dejé que mi hija sufriera la mutilación genital femenina», explicó al UNFPA. «Pero me he comprometido a proteger a mi nieta».</p>
<p>&nbsp;</p>
<figure class="align-center" role="group"><img decoding="async" src="https://www.unfpa.org/sites/default/files/inline-images/fgmdjibouti%20%281%29.png" alt="Khadija colabora con el Programa Conjunto UNFPA-UNICEF para la Eliminación de la Mutilación Genital Femenina, abogando por que se abandone esta práctica en todo Yibuti. ©UNFPA / Fahmia Al Fotih" data-entity-type="file" data-entity-uuid="766b5a69-45d5-4eab-a6c5-17d224227be6" /><figcaption>Khadija colabora con el Programa Conjunto UNFPA-UNICEF para la Eliminación de la Mutilación Genital Femenina, abogando por que se abandone esta práctica en todo Yibuti. ©UNFPA / Fahmia Al Fotih</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como superviviente, Khadija había visto el dolor que sigue a la mutilación genital femenina, así como las infecciones, complicaciones durante el parto e incluso muertes trágicas. «Perdimos a muchas mujeres que murieron desangradas antes de poder llegar a un centro sanitario», comentó.</p>
<p>Khadija comenzó a divulgar su mensaje de cambio en conversaciones primero con mujeres, luego con hombres e incluso con líderes religiosos. Pero sus caminos no fueron nada fáciles ya que ambas mujeres describieron cómo sus comunidades las condenaban al ostracismo y las castigaban por difundir «información falsa». «La gente sospechaba de mis motivos», recordó Khadija. «No podían creer que lo hiciera gratis, de corazón».</p>
<p>Sin embargo, su compromiso sigue inquebrantable. «Estoy orgullosa del cambio que vemos hoy», afirmó Hawa&#8217;a. Para Khadija, la transformación ha sido notable: recientemente, su aldea hizo una declaración pública para abandonar la práctica para siempre. «El cambio lleva tiempo, pero acaba llegando», declaró.</p>
<blockquote><p> «Pero la nueva generación es diferente. Las madres están educadas, informadas»</p></blockquote>
<p><strong>Una lección de resistencia</strong></p>
<p>En una escuela cercana, el aula bulle con voces jóvenes que recitan frases en francés al unísono. Pero más allá de las lecciones de gramática y vocabulario, Ibrahim, de 31 años, enseña algo más profundo: el valor de los derechos y el bienestar de las niñas.</p>
<p>«Hice la promesa de que si me casaba y tenía hijas, no las sometería a eso ni las haría sufrir». Ibrahim incorpora en sus clases sesiones de sensibilización sobre los daños de la mutilación genital femenina, guiando con delicadeza a sus jóvenes alumnas hacia un futuro en el que las niñas estén empoderadas y en el que se proteja su salud.</p>
<p>&nbsp;</p>
<figure class="align-center" role="group"><img decoding="async" src="https://www.unfpa.org/sites/default/files/inline-images/fgmdjibouti%20%282%29.png" alt="En una escuela de la región de Tadjourah, el profesor Ibrahim difunde entre sus jóvenes alumnas el mensaje de lo fundamental que es proteger la salud y el bienestar de las niñas abandonando la mutilación genital femenina. ©UNFPA / Fahmia Al Fotih" data-entity-type="file" data-entity-uuid="449d3cb8-90f1-4557-a774-6354044dac0f" /><figcaption>En una escuela de la región de Tadjourah, el profesor Ibrahim difunde entre sus jóvenes alumnas el mensaje de lo fundamental que es proteger la salud y el bienestar de las niñas abandonando la mutilación genital femenina. ©UNFPA / Fahmia Al Fotih</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero cuando nació su primera hija, Ibrahim tuvo que elegir entre mantener su promesa o enfrentarse a la oposición de su familia, incluidas su esposa y su abuela. Eligió mantener su promesa.</p>
<p>«Lo más importante es la salud», explicó. «Insto a todas las familias a que cuiden la salud de sus hijas y no las mutilen». Su postura contra esta práctica se ha extendido por toda su comunidad, donde más de 100 personas se oponen ahora a la mutilación genital femenina.</p>
<p class="text-align-left"><strong>Una mujer de fe al frente de la lucha</strong></p>
<p>Hawi Mohammed, de 46 años, es madre de cinco hijos, activista comunitaria y respetada líder religiosa. También es miembro destacado de la red «Shamikhat Djibouti», un grupo regional de líderes religiosos contra la mutilación genital femenina, y superviviente de esta práctica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<figure class="align-center" role="group"><img decoding="async" src="https://www.unfpa.org/sites/default/files/inline-images/fgmdjibouti%20%283%29.png" alt="Hawi Mohammed, 46, is a mother of five, fervent community activist, respected local religious leader, and a survivor of one of the most severe forms of female genital mutilation. ©UNFPA / Fahmia Al Fotih" data-entity-type="file" data-entity-uuid="aa92a31b-fec7-429c-8daa-0e49b8659f97" /><figcaption>Hawi Mohammed, de 46 años, es madre de cinco hijos, ferviente activista comunitaria, respetada líder religiosa local y superviviente de una de las formas más graves de mutilación genital femenina. ©UNFPA / Fahmia Al Fotih</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>De niña fue sometida a lo que suele denominarse<a href="https://www.who.int/teams/sexual-and-reproductive-health-and-research-(srh)/areas-of-work/female-genital-mutilation/types-of-female-genital-mutilation#:~:text=Often%20referred%20to%20as%C2%A0infibulation" target="_blank" rel="noopener"> infibulación</a>, en la que se extirpa una parte o la totalidad de los genitales externos de una niña y se sella la abertura. Se trata de un procedimiento doloroso y peligroso que puede provocar hemorragias graves, infecciones y, con demasiada frecuencia, la muerte. Hawi afirmó que sólo comprendió el alcance de la violación cuando llegó a la pubertad: el dolor, especialmente durante la menstruación, era insoportable. «No podía ir a la escuela. Necesitaba inyecciones de analgésicos sólo para funcionar».</p>
<p>Su furia alimentó su defensa en contra de esta práctica y ahora presenta un popular programa de radio y televisión en lengua afari, ofrece conferencias en mezquitas en las que cuestiona las interpretaciones tradicionales y subraya el verdadero espíritu del Islam y viaja a rincones remotos del país para sensibilizar a la población.</p>
<p>«La gente solía huir cuando hablábamos de la mutilación genital femenina», comentó Hawi. «Pero la nueva generación es diferente. Las madres están formadas, informadas. Son médicas, activistas y profesoras».</p>
<p>Las propias hijas y sobrinas de Hawi son la prueba viviente de su compromiso: a pesar de las presiones de familiares y miembros de la comunidad, se negó a someterlas a la mutilación genital femenina. «Ya he sufrido bastante, no dejaré que ninguna niña sufra como sufrí yo».</p>
<p><strong>NOTA E IMAGENES: AGENCE NEUVIEME</strong></p>
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