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	<title>mundo &#8211; Con Sentido</title>
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	<description>Periódico de distribución gratuita en San José</description>
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	<title>mundo &#8211; Con Sentido</title>
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		<title>Emergencia climática y crisis humanitaria</title>
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		<dc:creator><![CDATA[consentido]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 Dec 2022 20:46:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[cambio climático]]></category>
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					<description><![CDATA[Emergencia climática y crisis humanitaria IMAGENES: https://www.elespanol.com/ En el marco de su participación en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27),&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Emergencia climática y crisis humanitaria</h3>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-1833" src="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2022/12/T-300x169.jpg" alt="" width="300" height="169" srcset="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2022/12/T-300x169.jpg 300w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2022/12/T-768x432.jpg 768w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2022/12/T.jpg 831w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p><strong>IMAGENES: https://www.elespanol.com/</strong></p>
<p>En el marco de su participación en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27), Médicos sin Fronteras compartieron una Declaración conjunta sobre cambio climático que elaboraron junto con el Comité Internacional de la Cruz Roja.</p>
<p>&#8220;Comunicado conjunto entre el Comité Internacional de la Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras sobre cambio climático&#8221; &#8220;El cambio climático no es una amenaza lejana. Ya está afectando drásticamente a personas vulnerables en todo el mundo&#8221;.</p>
<p>&#8220;Hoy, las necesidades ya superan la capacidad de respuesta: es una crisis de solidaridad, una crisis de moralidad. Hacemos un llamamiento a los líderes mundiales a que cumplan sus promesas de apoyo y de reducir sus emisiones de carbono. El mundo no puede dejar de lado a quienes sufren las consecuencias más trágicas&#8221;.</p>
<p>El cambio climático no es una amenaza lejana. Ya está afectando drásticamente a personas vulnerables en todo el mundo. En particular, el clima cambiante está teniendo efectos devastadores para las personas que viven en situaciones de conflicto armado y para quienes no tienen acceso a la asistencia de salud básica.</p>
<p>Médicos Sin Fronteras (MSF), el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja &#8220;trabajamos estrechamente con las comunidades en los países donde la convergencia de cambio climático, conflictos armados y emergencias sanitarias es una cruel realidad. De los 25 países más vulnerables al cambio climático y con menos recursos de adaptación, la mayoría están, además, afectados por conflictos armados En muchos de estos lugares, no hay acceso a asistencia sanitaria básica. Cuando las conmociones climáticas ocurren en países con alimentos, agua y recursos económicos limitados, la vida, la salud y los medios de subsistencia corren peligro&#8221;.</p>
<p>Somalia ha sufrido un ciclo de sequías e inundaciones imprevisibles en los últimos años, lo que agravó una situación humanitaria ya de por sí desesperante, complicada aún más por tres décadas de conflicto armado. La población no ha tenido suficiente tiempo para adaptarse debido a la alta frecuencia y gravedad de las crisis climáticas. Las organizaciones humanitarias también han dado respuesta a las inundaciones en Sudán del Sur y en todo el los ciclones devastadores Madagascar, Mozambique; y la intensa sequía en el Cuerno de África.</p>
<p>La crisis climática empeora las crisis sanitarias y humanitarias.</p>
<p>Como organismos humanitarios, vemos con preocupación la realidad actual y las previsiones para el futuro.<strong> La producción de alimentos y los medios de supervivencia están amenazados por sequías, inundaciones, plagas de insectos y cambios en los patrones de las lluvias.</strong> Vemos que <strong>los fenómenos climáticos son cada vez más extremos y potentes, como los ciclones que destruyen la infraestructura de salud esencial.</strong> Vemos <strong>los cambios en los patrones de enfermedades mortales como el paludismo, el dengue y el cólera.</strong> <strong>Los conflictos armados y la violencia aumentan la necesidad de asistencia de salud de emergencia y, a la vez, limitan la capacidad de las instalaciones de salud. </strong></p>
<p>Todas estas situaciones tienen lugar en un mundo cuya temperatura aumentó <strong>1,2 grados centígrados</strong> respecto de los niveles preindustriales, a la vez que somos testigos de cómo <strong>las personas más vulnerables pagan el precio de un problema causado de manera desmesurada por los países más ricos del mundo. </strong>El calentamiento adicional llevará a <strong>consecuencias catastróficas si no se toman medidas de mitigación urgentes y ambiciosas</strong>, y si no se moviliza el apoyo adecuado para que las personas y los países más afectados puedan adaptarse a los crecientes riesgos climáticos.<br />
&#8220;Hoy, las necesidades ya superan la capacidad de respuesta. Esta es una crisis de solidaridad que está dando lugar a una crisis de moralidad. El mundo no puede dejar sin apoyo a quienes sufren las consecuencias más trágicas&#8221;, subraya Stephen Cornish, nuestro director general en Suiza.<br />
La ayuda económica y técnica para las personas que más la necesitan no llega en los niveles que debería. El compromiso establecido en el Acuerdo de París para aumentar el apoyo a los países menos desarrollados no tiene en cuenta que una cantidad significativa de ellos también sufre por los conflictos armados y que debería dárseles <strong>prioridad</strong>. Hasta la fecha, <strong>no se han cumplido las promesas de reducir las emisiones de carbono y de ayudar a los países que sufren las peores consecuencias.</strong><br />
&#8220;Vemos los graves efectos combinados de los riesgos climáticos crecientes y los conflictos armados de Afganistán a Somalia, de Malí a Yemen. Nuestra labor en estos lugares ayuda a la población a hacer frente a la crisis climática. Pero los organismos humanitarios no pueden responder solos a una multiplicidad de problemas. Sin ayuda económica y política decisiva para los países más vulnerables, el sufrimiento no hará más que empeorar&#8221;, dice Robert Mardini, director general del CICR.<br />
Hacemos un llamamiento a los dirigentes mundiales para que cumplan con los compromisos contraídos en el Acuerdo de París y la Agenda 2030, y que tomen las medidas necesarias para que las personas más vulnerables y afectadas por conflictos armados reciban el apoyo adecuado para adaptarse al cambio climático. Debemos encontrar soluciones de manera colectiva y facilitar el acceso a financiación para una acción climática adecuada en entornos complejos.</p>
<p><strong>Abandonar a las personas a su propia suerte no es una opción. </strong></p>
<p>FUENTE: MEDICOS SIN FRONTERA. https://www.msf.org.uy/</p>
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		<title>El hombre tranquilo que bebía refresco en las protestas de Chile</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Dec 2019 17:29:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[mundo]]></category>
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					<description><![CDATA[Mientras un policía carga contra los manifestantes, un hombre con gafas oscuras de aviador se bebe una Frucola -un refresco de cola con cafeína popular&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Mientras un policía carga contra los manifestantes, un hombre con gafas oscuras de aviador se bebe una Frucola -un refresco de cola con cafeína popular en Chile-. La imagen parece un montaje por la oposición entre un personaje y otro, pero es una imagen real tomada por Goran Tomasevic, fotógrafo de la agencia Reuters, el pasado 4 de diciembre.</p></blockquote>
<p>La imagen se hizo popular en la última semana. ¿Quién era el señor que bebía tranquilo en medio de la Plaza Italia (centro de Santiago de Chile) mientras la policía reprimía la manifestación? Se llama Gino Rojas y es un jubilado de 68 años que sale a las calles todos los días para protestar desde hace casi dos meses, según explica en una entrevista a Reuters. No se quita el traje y la corbata, pese a cobrar una pensión de 113.000 pesos chilenos (152 dólares al mes).</p>
<p>Las manifestaciones en Chile han dejado fotografías para conservar en la memoria, como la imagen de la bailarina vestida de rojo que bailaba frente a los camiones de la policía. El señor de la Frucola, como se hizo conocido en las redes, estaba descansando después de varias horas de estar en las calles el pasado 4 de diciembre.</p>
<p>&#8220;En cada movilización viene tu momento de relax. Obviamente, en una revolución en curso, en un movimiento social donde todos están gritando (&#8230;) te da calor, de terno (traje) y corbata. De repente te dan ganas de mojarte los labios con alguna agüita&#8221;, decía el jubilado a la agencia internacional desde su departamento en la comuna de San Miguel. Dice que ha sido gaseado por la policía y mojado por los camiones cisterna. Que no es muy ágil para correr, pero que nunca levantaría los brazos en señal de rendición.</p>
<p>&#8220;Veo la sorpresa de sentir que raudamente vienen por las dos pistas de [la avenida] Alameda. Llegaron en buses y pararon como a 10 metros míos. En ese contexto es que yo me quedo parado observando la acción de los &#8216;pacos&#8217; (policías). De esos es el paco que pasa detrás de mí&#8221;, explica Gino Rojas quien se considera un revolucionario solitario y un cronista amateur que recoge con su celular la actuación de la policía en las calles.</p>
<p>Goran Tomasevic, fotógrafo experimentado en zonas de conflicto, reparó en el señor de traje y corbata. &#8220;Días antes yo había visto venir a las protestas a personas en traje y bien vestidas, lo que es inusual comparado con otros países. Me di cuenta de este hombre mientras seguía a la policía&#8221;, cuenta el fotógrafo. Había mucho gas y confusión según el reportero. Disparó sin pensar mucho en la fotografía que estaba tomando y surgió una de las imágenes más icónicas de las últimas semanas de protestas en Chile. El señor de la Frucola, Gino Rojas.</p>
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		<title>2019 cierra la peor década de la crisis climática</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Dec 2019 16:26:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[ecología]]></category>
		<category><![CDATA[medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[mundo]]></category>
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					<description><![CDATA[La Organización Meteorológica Mundial advierte de que este año estará entre los tres más cálidos jamás registrados. El año 2019 completa una oscura década en&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>La <strong>Organización Meteorológica Mundial</strong> advierte de que este año estará entre los tres más cálidos jamás registrados.</p></blockquote>
<p>El año 2019 completa una oscura década en la crisis climática en la que está inmerso el planeta por la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, según la mayoría de los científicos. Así lo alerta la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que ha presentado este martes en la COP25 de Madrid su informe anual sobre el estado del clima.</p>
<p>&#8220;2019 cierra una década de calor global excepcional, pérdida de hielo y récord de aumento del nivel del mar impulsados por los gases de efecto invernadero que expulsan las actividades humanas&#8221;, ha detallado esta organización. Dos datos concretos dan idea de la magnitud del problema: las temperaturas medias para los períodos de cinco años (2015-2019) y de diez años (2010-2019) son las &#8220;más altas registradas&#8221; casi con seguridad. Y, a falta de que se cierre, este 2019 la OMM adelanta que será el segundo o el tercer año más cálido desde que hay registros fiables, que arrancan en 1850. &#8220;El retrato general no va a cambiar&#8221;, ha apuntado Petteri Taalas, secretario general de la OMM, en referencia al mes que aún resta para que concluya 2019.</p>
<p>Este año –los datos que emplea esta organización van de enero a octubre– la media de la temperatura en el planeta ha estado aproximadamente 1,1 grados centígrados por encima del período preindustrial. Y las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, que sobrecalientan el planeta, alcanzaron un nivel récord de 407,8 partes por millón en 2018 y continuaron aumentando en 2019.</p>
<p>Taalas ha advertido de que los países no están en la senda para lograr que el calentamiento se quede dentro de unos márgenes de seguridad. El Acuerdo de París fija que ese límite de seguridad está entre los 1,5 y los dos grados centígrados de aumento medio de la temperatura del planeta respecto a los niveles preindustriales. Si se sobrepasa, los impactos del calentamiento serán más duros: en forma, por ejemplo, de fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos. Para cumplir París, ha recordado Taalas, se deben alcanzar las emisiones cero netas en 2050, algo que no asumen la mayoría de los países ahora. &#8220;Nos estamos dirigiendo ahora a un aumento de la temperatura de más de tres grados a final de siglo&#8221;, ha señalado el responsable de la OMM, organismo vinculado a la ONU. &#8220;El nivel de ambición tiene que ser mayor&#8221;, ha concluido.</p>
<p>Una de las consecuencias más evidentes del calentamiento es el aumento del nivel del mar, que &#8220;se ha acelerado desde el inicio de las mediciones por satélite en 1993 debido al derretimiento de las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida&#8221;. En septiembre y octubre se registraron mínimos diarios de hielo en el Ártico nunca vistos.</p>
<p>Los océanos han actuado durante décadas como reguladores del clima al absorber el calor y el dióxido de carbono. Pero, según alerta la Organización Meteorológica Mundial, ya están &#8220;pagando un alto precio&#8221;. La temperatura ha alcanzado en el océano niveles récord y la acidificación del agua del mar ha crecido un 26% desde el inicio de la era industrial, lo que está dañando los &#8220;ecosistemas marinos&#8221;, ha apuntado Taalas.</p>
<p>Fenómenos extremos<br />
El cambio climático no solo está ligado al aumento de las temperaturas medias, también a fenómenos meteorológicos extremos. Por ejemplo, las inundaciones como las vividas este 2019 en el centro de Estados Unidos, el norte de Canadá, el norte de Rusia y el suroeste de Asia, que &#8220;recibieron precipitaciones anormalmente altas&#8221;. El informe de la OMM hace un repaso de las principales inundaciones vividas durante este año, como las de Irán, que &#8220;se vio gravemente afectado&#8221; en marzo y abril.</p>
<p>En el lado contrario están las sequías que golpearon el &#8220;sureste asiático y el suroeste del Pacífico en 2019&#8221;. Y la OMM pone el foco esta vez en las llamadas sequías de largo recorrido. Un ejemplo es Australia, país en el que muchas zonas del interior viven una profunda sequía desde 2017. En la zona central de Chile, apunta el informe, se vivió otro año &#8220;excepcionalmente seco&#8221;.</p>
<p>Las olas de calor también forman parte del resumen presentado este martes. Este fenómeno golpeó especialmente a Europa en junio y julio. &#8220;En Francia, el 28 de junio se marcó un récord nacional de 46 grados centígrados&#8221;; también se llegó a temperaturas nunca vistas en Alemania (42,6 grados), Países Bajos (40,7), Bélgica (41,8), Luxemburgo (40,8) y Reino Unido (38,7).</p>
<p>Riesgo para la salud y la seguridad alimentaria<br />
La OMM también hace un balance en su informe de los impactos de los fenómenos extremos sobre la salud humana. Y recuerda, por ejemplo, que la ola de calor vivida en Japón en julio supuso &#8220;más de 100 muertes y 18.000 hospitalizaciones&#8221;. En Europa se menciona la ola de calor de junio y las muertes registradas en Francia y España. Pero la más mortífera fue la segunda, la de julio. &#8220;En los Países Bajos, la ola de calor se asoció con 2.964 muertes, casi 400 muertes más que durante una semana media de verano&#8221;.</p>
<p>Respecto a la seguridad alimentaria, los periodos secos vividos en África harán que la &#8220;producción regional de cereales sea aproximadamente un 8% menor que el promedio de los últimos 15 años&#8221;. &#8220;Se espera que 12,5 millones de personas en la región sufran una grave inseguridad alimentaria hasta marzo de 2020&#8221;, advierte la OMM, que apunta que se trata de un 10% más que el año anterior.</p>
<p><em>REUTERS | ATLAS</em></p>
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		<title>Los Nobel de Economía enseñan los límites de su método</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Nov 2019 15:43:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[mundo]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Qué tienen en común entre un granjero afectado por la sequía de India, un joven del South Side de Chicago y un hombre blanco de&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>¿Qué tienen en común entre un granjero afectado por la sequía de India, un joven del South Side de Chicago y un hombre blanco de cincuentaytantos que acaba de ser despedido? Esta pregunta ejemplifica el enfoque de Good Economics for Hard Times: Better Answers to Our Biggest Problems (Buena economía para tiempos duros: mejores respuestas a nuestros mayores problemas).</p></blockquote>
<p>A Abhijit Banerjee y Esther Duflo, dos de los tres ganadores del Nobel de Economía de este año (el otro es Michael Kremer), les gusta pensar a lo grande y a lo pequeño.</p>
<p>Lo grande empieza por las ambiciones del libro. Respaldados por 55 páginas de referencias, los dos profesores del Instituto Tecnológico de Massachusetts abordan una desalentadora lista de cuestiones, desde los impuestos de EE UU hasta los mosquiteros antipalúdicos africanos, pasando por los programas de ingresos garantizados de India.</p>
<p>Los resultados son a veces más confusos que esclarecedores. Incluso en una segunda lectura, no está realmente claro por qué un análisis de la migración se desliza rápidamente del sentimiento antiinmigrante de los países ricos hacia la dinámica de los movimientos del campo a la ciudad de las economías en desarrollo.</p>
<p>Lo pequeño se evidencia en el gusto de los autores por las anécdotas autobiográficas. El libro habla de los juegos de infancia de Banerjee en India, así como de las peregrinaciones sudamericanas del abuelo francés de Duflo, por no mencionar las aventuras de la pareja al comprar un reproductor de vídeo en París.</p>
<p>Los toques hogareños complementan el amor de los autores por el estudio cuidadoso de pequeños grupos de personas comparados. Un grupo recibe algo: por ejemplo, educación adicional o prestaciones de desempleo más altas, y el otro –similar por lo demás–, no. La experiencia de los autores en estos experimentos, conocidos como ensayos controlados aleatorios (ECA), atrajo los elogios del comité del Nobel. Una amplia muestra internacional de estos estudios constituye la mayor parte de la evidencia del libro.</p>
<p>La relación entre los enfoques grandes y los pequeños no siempre es fácil. Aparecen saltos, a veces descuidados, hacia conclusiones interculturales generales. Por ejemplo, la respuesta a su pregunta sobre lo que tienen en común los campesinos pobres, los niños de las barriadas y los extrabajadores de las fábricas es que su dignidad humana no debe verse amenazada. “Si bien pueden tener problemas, no son el problema.” Es difícil discutir esa opinión, pero difumina las diferencias en la forma de respetar la dignidad de las diferentes sociedades y circunstancias económicas.</p>
<p>Una gran generalización global que habría sido útil está casi ausente de Good Economics. Es el retroceso mundial de la pobreza extrema de las últimas tres décadas y la expansión de las clases medias globales que lo acompaña. La expansión sin precedentes del desarrollo resta valor a los “tiempos difíciles” del título del libro. Más significativamente, hace que muchos de los pequeños ECA mencionados parezcan menos relevantes.</p>
<p>Sin embargo, el amplio abanico del texto proporciona un útil estudio de gran parte del estado del arte de los economistas. El panorama no es alentador. Como ejemplo notable, Banerjee y Duflo muestran que las diversas teorías del desarrollo económico están muy lejos de describir la realidad, y mucho menos de ofrecer recomendaciones exitosas a los responsables políticos.</p>
<p>Y este fracaso es demasiado típico. Los economistas solo entienden una pequeña parte de los efectos de la migración y el desarrollo humano; y no tienen una gran visión sobre cómo manejar cualquiera de los dos procesos. Los economistas tienen pocas buenas ideas sobre cómo ayudar a la gente y a los lugares afectados por los cambios económicos. No pueden decir si el ritmo de crecimiento tecnológico se está ralentizando o acelerando. Sus sugerencias sobre cómo abordar el cambio climático son todas inadecuadas.</p>
<p>El libro identifica un problema subyacente. Los economistas amantes del mercado hacen demasiadas simplificaciones psicológicas. En la realidad, las personas no se parecen en nada a las máquinas calculadoras que hacen que la teoría de los mercados competitivos sea tan convincente. Contrariamente a lo que dicen los libros de texto, las preferencias reales no son fijas. La gente real vive en la ignorancia y la confusión, y a menudo con miedo. Sus motivaciones son casi siempre complejas, y las aspiraciones reales suelen ser poco realistas.</p>
<p>Banerjee y Duflo, marido y mujer, concluyen que “no es razonable esperar que los mercados ofrezcan resultados justos, aceptables o incluso eficientes”. En cambio, apoyan un Gobierno bastante activo, que debería guiarse en la medida de lo posible por sus queridos ECA.</p>
<p>Su rigor experimental conduce sobre todo a las recomendaciones que cabría esperar de unos académicos progresistas de Boston: impuestos más altos a los ricos para limitar la desigualdad, más ayuda tanto para los pobres nacionales como para los extranjeros, más migración y un comercio más libre, pero con más ayuda para los que salen perdiendo.</p>
<p>Hay pistas para una agenda más imaginativa que lleve la economía global a responder mejor a las necesidades, miedos y deseos de la gente. El libro, sin embargo, rehúye los debates éticos y sociológicos necesarios para dar cuerpo a estas sugerencias.</p>
<p>Su Nobel les ayudará a promocionar tanto su atención al detalle como su pensamiento global, aunque Good Economics no esté a la altura de todas sus aspiraciones.</p>
<blockquote><p>Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>América Latina, la región más violenta del planeta</title>
		<link>https://consentidomedios.uy/america-latina-la-region-mas-violenta-del-planeta/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=america-latina-la-region-mas-violenta-del-planeta</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 Nov 2019 21:44:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[mundo]]></category>
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					<description><![CDATA[En el ranking de las 50 ciudades más peligrosas del mundo, 43 se encuentran en América Latina. Tan solo México, Brasil y Venezuela poseen 35&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>En el ranking de las 50 ciudades más peligrosas del mundo, 43 se encuentran en <strong>América Latina</strong>.</p></blockquote>
<p>Tan solo México, Brasil y Venezuela poseen 35 de las 50 ciudades con más asesinatos del mundo, de acuerdo con un estudio reciente.</p>
<p>En este sentido, 4 de las 5 urbes más violentas del mundo son mexicanas y una venezolana: Tijuana en primer lugar, con una tasa de 138.26 homicidios por cada 100.000 habitantes, seguida de Acapulco, Caracas (Venezuela), Ciudad Victoria y Ciudad Juárez.</p>
<p>De las urbes que integran el conteo, 15 se ubican en México, 14 en Brasil, 6 en Venezuela, 4 en EE.UU., 3 en Sudáfrica, 2 en Colombia, 2 en Honduras y 1 en Guatemala, El Salvador, Puerto Rico y Jamaica.</p>
<p><strong>Centroamérica</strong><br />
El informe destaca la manera en que las ciudades de Centroamérica registran una tendencia a la baja en la tasa de asesinatos documentados en años anteriores.</p>
<p>&#8220;San Pedro Sula, Honduras, fue –cabe recordar– la ciudad más violenta del mundo por cuatro años consecutivos: de 2011 a 2014. Pero en 2018 la tasa de 46,67 homicidios por cada 100.000 habitantes, es un 75% inferior a la máxima tasa alcanzada en 2013 que fue de 187,14&#8221;, señala el informe.</p>
<figure id="attachment_1512" aria-describedby="caption-attachment-1512" style="width: 824px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-full wp-image-1512" src="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/11/pandilla-Mara-Salvatrucha.jpeg" alt="" width="824" height="489" srcset="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/11/pandilla-Mara-Salvatrucha.jpeg 824w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/11/pandilla-Mara-Salvatrucha-300x178.jpeg 300w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/11/pandilla-Mara-Salvatrucha-768x456.jpeg 768w" sizes="(max-width: 824px) 100vw, 824px" /><figcaption id="caption-attachment-1512" class="wp-caption-text">Miembros de la pandilla Mara Salvatrucha (MS-13) esperan ser escoltados en Zacatecoluca, El Salvador, 31 de enero de 2019. Jose Cabezas / Reuters</figcaption></figure>
<p>Una situación similar ocurrió en Tegucigalpa, la capital hondureña, que en 2018 registró un descenso de 58% en la tasa de homicidios respecto a 2012, el año más violento registrado en dicha ciudad.</p>
<p>Ese fenómeno también se produjo en las capitales de Guatemala y San Salvador, que en 2018 registraron una cifra 54% inferior respecto al año con la tasa de homicidios más alta (2010 y 2015, respectivamente).</p>
<p><strong>América del Sur</strong><br />
En Colombia y Brasil también se registró una ligera caída en el número de ciudades que conforman el conteo de las 50 urbes más peligrosas.</p>
<p>En el caso de Colombia, las únicas ciudades que figuran en el &#8216;ranking&#8217; son Cali y Palmira.</p>
<figure id="attachment_1513" aria-describedby="caption-attachment-1513" style="width: 824px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-full wp-image-1513" src="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/11/policia-san-pablo.jpg" alt="" width="824" height="464" srcset="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/11/policia-san-pablo.jpg 824w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/11/policia-san-pablo-300x169.jpg 300w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/11/policia-san-pablo-768x432.jpg 768w" sizes="(max-width: 824px) 100vw, 824px" /><figcaption id="caption-attachment-1513" class="wp-caption-text">Un agente policial acordona una escena del crimen en la que un oficial fue abatido en Sao Paulo, Brasil, el 14 de noviembre de 2012. Yasuyoshi Chiba / AFP</figcaption></figure>
<p>Brasil, por otra parte, registró un descenso en homicidios en las ciudades de Fortaleza, João Pessoa, Maceió, Manaus y Natal.</p>
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		<title>La bomba que no explotó</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Nov 2019 15:50:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[mundo]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuenta la leyenda urbana que en un pueblo de el País Vasco hubo una bomba que llegó a tierra pero nunca estalló. En 1937, como&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Cuenta la leyenda urbana que en un pueblo de el País Vasco hubo una bomba que llegó a tierra pero nunca estalló. En 1937, como parte de la ayuda que le brindó Hitler a Franco para vencer al bando de los republicanos, socialistas y anarquistas durante la Guerra Civil Española, el temible equipo de aviación alemán llamado “Lutwaffe” bombardeó varias ciudades españolas.</p></blockquote>
<p>Cuenta la leyenda urbana que en un pueblo de el País Vasco hubo una bomba que llegó a tierra pero nunca estalló. La bomba quedó incrustada en el medio de la plaza central del pequeño poblado. Los pobladores sorprendidos y asustados no se animaron a moverla, y mucho menos desarmarla. Allí permaneció años durante el gobierno de Franco como un símbolo aleccionador. Representaba la muerte, el poder del régimen y el castigo a quien se rebelara.</p>
<p>Una día de primavera, por la mañana, Julen se cansó del detalle del paisaje que arruinaba la plaza. Buscó herramientas, pidió ayuda que no encontró, y se decidió a desarmar y quitar el artefacto. Las primeras horas trabajó solo, ante la mirada lejana de sus coterráneos. Para el medio día ya contaba con la ayuda de sus amigos, pues si de algo hay que morir, que sea junto a los amigos. Para la media tarde todo el pueblo estaba en la plaza, expectante y colaborando como pudiera.</p>
<p>Antes del anochecer la habían desarmado, subido a una carreta, y decidido que la iban a llevar al pueblo vecino, donde se encontraba la sede municipal de la región. Pero lo interesante de la historia fue lo que encontraron dentro de la ojiva, es decir, la punta o cabeza de la bomba; la parte que viaja del lado de abajo cuando una bomba es lanzada, y posee el detonador. Allí, junto a cables y piezas de metal hallaron un papel manuscrito, que contenía solo unas pocas palabras. Pensaron que tal vez indicara el lugar donde fue hecha, sus componentes, o algunas instrucciones de uso, pero de todos modos despertó la curiosidad del pueblo.</p>
<p>Claramente no era en vasco, en castellano, ni en inglés. Era aparentemente alemán. En el pueblo, había una sola persona que podía llegar a descifrar la escritura: Mirenchu, quien de pequeña, por el trabajo de su padre había estado algunos años en Hamburgo. Mirenchu naturalmente estaba en la plaza. Fue solicitada y tomo el papel. Se tomó algunos segundos, que no fueron más de medio minuto. Ordenó en su mente las palabras, la gramática, y para cortar con el suspenso dijo mirando a todos sus vecinos (que al mismo tiempo la miraban en silencio): “Salud. De un obrero alemán que no mata trabajadores.”</p>
<p>Nadie se movió de la plaza las siguientes horas. Discutieron, hicieron conjeturas, e interpretaron de mil maneras el manuscrito. Finalmente, antes de la media noche, por unanimidad el pueblo decidió que la bomba no se iría, incluso, volvería a su lugar. A partir de ese momento la bomba en la plaza comenzó a simbolizar la resistencia, el fin del miedo, y el poder de un pueblo con conciencia de clase. Todo ello como regalo de un obrero alemán, que en medio de la dictadura nazi se jugó la piel, y dejó claro que ni el miedo, ni el régimen lo iban a poder hacer matar trabajadores.</p>
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		<title>China en África: del beneficio mutuo a la hegemonía de Pekín</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Sep 2019 16:37:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[economia]]></category>
		<category><![CDATA[geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[Para el gigante asiático África es un aliado idóneo para lograr sus ambiciones geopolíticas a largo plazo, en tanto para este continente Pekín puede ser&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Para el gigante asiático África es un aliado idóneo para lograr sus ambiciones geopolíticas a largo plazo, en tanto para este continente Pekín puede ser un socio estratégico para su desarrollo. Sin embargo, a golpe de talonario, China ha ido tejiendo una influencia económica, política y cultural que está dejando a África en una posición de dependencia cada vez más acusada.</p>
<p>Por <strong>Pablo Moral</strong>.</p></blockquote>
<p>Bandung, 1955. La Conferencia Afroasiática –precursora del Movimiento de Países No Alineados– significó para la República Popular de China la primera oportunidad de estrechar relaciones con las naciones africanas independientes. Por entonces, el empeño de Pekín por fomentar la sintonía diplomática –acompañado de un nada desdeñable desembolso en ayuda al desarrollo– tenía un claro objetivo político: lograr el reconocimiento internacional como la China legítima, en detrimento de la República de China, confinada en la isla de Taiwán. Los réditos no tardaron en llegar: en 1971, la mayoría de los países africanos votó a favor del gobierno de Pekín como representante legítimo de China en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y así permanece desde entonces.</p>
<p>Medio siglo más tarde, China aspira a convertirse en la primera economía del mundo, mientras que África es un continente emergente con una población creciente. La influencia de las relaciones chino-africanas ha trascendido a todos los ámbitos, tejiendo una interdependencia cada vez más estrecha. Sin embargo, de fondo, la filosofía de Pekín poco ha variado: África cada vez tiene más valor como aliado estratégico en las ambiciones geopolíticas chinas. Su modelo de interacción –archiconocido por basarse, teóricamente, en la ganancia mutua o win-win– está revelando un panorama cada vez más asimétrico a favor del gigante asiático. Su creciente influencia económica, política y cultural va en línea con los postulados geoestratégicos de Pekín, pero al mismo tiempo cada vez deja menos espacio a la autonomía de las naciones africanas.</p>
<p><strong>África, una solución china</strong><br />
La economía del gigante asiático acostumbraba a avanzar a una media de 10% anual en las décadas anteriores, y sólo en los últimos años este ritmo ha comenzado a desacelerarse paulatinamente. Lo que ha sostenido este explosivo crecimiento ha sido, principalmente, las inversiones de carácter público y privado y las exportaciones. Particularmente desde comienzos de siglo, las inversiones crecieron exponencialmente, hasta llegar a sobrepasar la mitad del PIB, principalmente en el sector inmobiliario y en infraestructuras. Pero este modelo de crecimiento plantea ciertos dilemas. En primer lugar, necesita el aprovisionamiento constante de energía y de otros materiales para poder llevar a cabo la materialización de los proyectos de inversión –China, a pesar de su tamaño, es relativamente pobre en recursos naturales–, y en segundo lugar esto hace que el consumo quede rezagado y se generen excedentes que el mercado interno de ese país no puede absorber, los cuales son, en última instancia, exportados. Por consiguiente, para el correcto funcionamiento de este modelo se necesitan proveedores de materias primas y mercados en el exterior que absorban la sobreproducción china, y es aquí cuando entra en juego África.</p>
<p>Con la entrada de los 2000 el modesto comercio chino-africano se disparó, lo que coincidió con la entrada de China en la Organización Mundial del Comercio. Para 2009 el gigante asiático ya era el primer socio comercial de África, desbancando a Estados Unidos. En cuanto a materias primas, China se ha convertido en el mayor importador de petróleo del mundo, y parte de ese petróleo lo importa, por ejemplo, de Sudán y de Angola. Alternativamente, también se abastece de uranio para su energía, para lo cual se sirve de Namibia y Níger. Otros recursos africanos –el hierro, el cobre, el zinc, etcétera– provenientes de distintos países también han sido esenciales para mantener el buen desempeño del sector secundario chino. Y en plena carrera tecnológica, China se nutre del cobalto y el coltán de la República Democrática del Congo. En total, se estima que un tercio de la inversión china en África se destina al sector minero.</p>
<p>No obstante, en la actualidad la economía china está adoptando una nueva dirección, en la que el ahorro y la inversión van cediendo progresivamente el protagonismo al consumo interno. Diferentes factores socioeconómicos y demográficos han propiciado una subida de los salarios chinos, por lo que no hay tanta mano de obra barata como antaño. Poco a poco, la china se ha convertido en una economía de ingresos medios, con una rampante clase media que en 2030 supondrá 35% de la población, es decir alrededor de 500 millones de personas.</p>
<p>De ello se pueden extraer dos consecuencias fundamentales: la pérdida de competitividad de la mano de obra china, al encarecerse, y un mayor consumo por parte de la población del país. Para satisfacer el incremento de esta demanda, que cada vez es más sofisticada, se vuelve a necesitar más materias primas, más energía, más alimentos y más servicios. En este panorama África tiene, de nuevo, un rol muy importante que jugar. En primer lugar, como proveedor de materias primas, que incluyen comida, para las nuevas necesidades del mercado chino, y en segundo lugar al ofrecer al gigante asiático no sólo una cantidad ingente de mano de obra barata de la que ya no dispone en abundancia, sino también un mercado al alza de potenciales consumidores y oportunidades de negocio.</p>
<p>Es por ello que China, conocida desde las últimas décadas del siglo XX por acoger parte de la producción de países más desarrollados, al incorporarse en los escalafones más bajos de las cadenas de valor globales, está recurriendo a la misma práctica en África apenas unas décadas después, pero jugando el rol opuesto. Así, parte de la producción industrial china está tendiendo a reubicarse en países con una creciente mano de obra barata y poco cualificada, como Etiopía, lo que permite al mismo tiempo dar salida a actividades que en China van a la baja en términos relativos, como las manufacturas ligeras o la construcción.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-1290" src="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/09/mapa-china-en-africa-956x1024.jpg" alt="" width="790" height="846" srcset="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/09/mapa-china-en-africa-956x1024.jpg 956w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/09/mapa-china-en-africa-280x300.jpg 280w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/09/mapa-china-en-africa-768x822.jpg 768w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/09/mapa-china-en-africa.jpg 1200w" sizes="(max-width: 790px) 100vw, 790px" /></p>
<p><strong>África, un receptor complaciente</strong><br />
Por su parte, África es un continente que afronta unos desafíos cada vez más acuciantes tanto en lo económico como en lo social. Las economías africanas siguen adoleciendo de una escasa diversificación, lo que las hace muy vulnerables a los precios de las materias primas y a las condiciones climáticas. La dependencia del sector primario y de las actividades extractivas provoca que, por un lado, el empleo de la mayoría de la población sea volátil, poco cualificado y tenga escaso valor añadido, y por otro que buena parte de los ingresos nacionales apenas redunde en el empleo local. No obstante, con sus defectos, estas economías tendrán que hacer frente a un fenómeno estructural irreversible: el incremento de la demanda de empleo. La juventud del continente –cuya media de edad se sitúa en los 19 años–, unida al incremento demográfico –la población se doblará en 30 años–, hará que cada año al menos diez millones de africanos se incorporen al mercado de trabajo.</p>
<p>No obstante, lo que puede ser planteado como una grave amenaza –una perspectiva que suele adoptarse desde Europa– también puede ser entendido como una gran oportunidad. Bien gestionado, combatiendo las debilidades estructurales y proveyendo de oportunidades, el crecimiento demográfico puede ser el gran acicate del desarrollo africano, como demuestra el prometedor crecimiento de sus economías, y China, como gran apostador del continente, es el mejor posicionado para aprovecharse de su potencial.</p>
<p>El gigante asiático está contribuyendo a la necesaria diversificación de las economías africanas, puesto que sus inversiones, además de la explotación mineral, alcanzan las industrias, la construcción y el sector servicios. Por un lado, los puertos, aeropuertos, carreteras, puentes, hospitales o colegios construidos por empresas chinas hacen posible aminorar el gran déficit de infraestructuras de África, una rémora para su desarrollo e integración. Por otro lado, la incipiente deslocalización de manufacturas chinas está promoviendo tanto la incorporación de ciertos países africanos a las cadenas de valor globales –aunque en los escalafones más bajos– como la creación de actividades intensivas en mano de obra que ayudan a absorber la demanda laboral en unas ciudades en aumento. Actualmente, el sector secundario apenas genera 11% de los empleos al sur del Sahara –menos de la mitad que en el resto del mundo–, por lo que el margen de mejora es evidente. Asimismo, se estima que entre 80% y 90% de la mano de obra contratada por empresas chinas en África es natural de este continente, si bien el porcentaje baja contundentemente conforme se asciende en la jerarquía empresarial. Además, según diversos estudios, la mayoría de empresas chinas provee de cierta cualificación a sus empleados. Pero, lejos de la idealización de este tipo de prácticas, la corrupción y las nefastas condiciones laborales también son características de determinados negocios chinos en África.</p>
<p>Más allá de contribuir a paliar sus carencias estructurales, otra razón por la que China se ha erigido como el socio preferente de los países africanos son las facilidades financieras que ofrece. Según el Banco Mundial, África alberga los peores países para hacer negocios. Las deficiencias en la red de infraestructuras, la corrupción, la anquilosada burocracia o la inestabilidad política, a priori, no alientan las inversiones extranjeras. Pero China, a pesar del riesgo que entraña, es capaz de ofrecer ventajosos préstamos a largo plazo, muy adaptados a las necesidades de las frágiles economías africanas, con el aliciente extra de que Pekín no está sujeto a reticencias morales: ni los préstamos chinos ni su ayuda al desarrollo exigen contrapartidas de reformas liberales, ni en el ámbito político ni en cuanto a derechos humanos. Para los dirigentes africanos el win-win parece, por tanto, rotundo. La población, por su parte, tampoco se muestra mayoritariamente disconforme: casi dos tercios ve la influencia china en su país como positiva.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-large wp-image-1293" src="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/09/mapa-importaciones-en-africa-1024x726.png" alt="" width="790" height="560" srcset="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/09/mapa-importaciones-en-africa-1024x726.png 1024w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/09/mapa-importaciones-en-africa-300x213.png 300w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/09/mapa-importaciones-en-africa-768x544.png 768w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/09/mapa-importaciones-en-africa-700x496.png 700w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/09/mapa-importaciones-en-africa.png 1298w" sizes="(max-width: 790px) 100vw, 790px" /></p>
<p><strong>El gran proyecto chino</strong><br />
A pesar de las favorables cifras de comercio, las más de 10.000 empresas y 200.000 trabajadores chinos, y las crecientes inversiones –que aun así no representan ni la mitad de lo que China invierte en Asia o Europa– en África, la economía no lo acapara todo: es sólo la pieza que sirve de base de aspiraciones geopolíticas mucho más profundas y multifacéticas. En su carrera hacia la supremacía mundial, China ha reservado a África un lugar muy relevante de su estrategia a largo plazo, y encontró en el continente no sólo a un aliado dócil y provechoso, sino un laboratorio en el que poner en práctica su modelo de hegemonía. En el win-win preconizado, el beneficio mutuo nunca fue sinónimo de equitativo. De hecho, resulta cada vez más evidente que la resaca de ese vínculo está dejando al continente africano en una posición de supeditación económica respecto de Pekín, cuya red de influencia, que comenzó a tejerse por la economía, sigue expandiéndose en el ámbito político, cultural y de seguridad.</p>
<p>Ejemplo de ello es que los generosos préstamos y los megaproyectos chinos están haciendo que muchos países africanos estén incurriendo en una deuda pública que difícilmente podrán devolver, por lo que varios temen que la dependencia económica acabe tornándose en sumisión política. Este hecho podría estar gestando un aumento de la desconfianza hacia China, que, por su parte, también tiene motivos para incrementar las precauciones. La corrupción y la incompetencia de determinados gobiernos africanos a la hora de gestionar los proyectos de inversión china provocan a menudo que los costes acaben multiplicándose para Pekín, que, paradójicamente, ya ha empezado a interesarse por la buena gobernanza en aras de prever la rentabilidad de sus inversiones.</p>
<p>Del mismo modo, otras experiencias hacen augurar que ante la falta de liquidez, el pago de la deuda podría producirse mediante métodos alternativos más controvertidos, como la cesión de infraestructuras estratégicas a Pekín por un determinado número de años –ya ocurrió con el puerto de Hambantota, en Sri Lanka– u otros tratos de favor. Un control de infraestructuras de ese tipo ya se produce de facto en mayor o menor medida: China gestiona al menos una docena de los mayores puertos del continente.</p>
<p>Esta fijación china con las infraestructuras es particularmente notoria en el este de África, lo cual no es casualidad. Pekín quiere convertir al continente en una pieza clave en su proyecto de la nueva Ruta de la Seda, que incluye un cinturón marítimo que recorre buena parte de la costa oriental africana. Por tanto, el control estratégico de los puertos, las buenas conexiones hacia el interior y la docilidad política de los países receptores son vitales para asegurar la rentabilidad del gran proyecto chino. Para apuntalar esta presencia, China incluso ya cuenta con su primera base militar en el extranjero: la que inauguró en el enclave geoestratégico de Yibuti.</p>
<p>El ámbito de la seguridad es otro de los aspectos en que se ha incidido con la profundización de las relaciones chino-africanas. Como ejemplo, China es, de entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, el que más tropas para el mantenimiento de la paz aporta. En aras de proteger sus intereses y estrechar lazos, en 2018 fue creado el primer Foro China-África de Seguridad y Defensa, que vino a reforzar una cooperación que incluye la formación de militares africanos en academias chinas.</p>
<p>El formato de los foros también se utiliza en el ámbito de la cooperación, la educación o en el de los medios de comunicación, que son algunas otras áreas en las que China está incidiendo para proyectar su influencia en África. Ejemplos de la expansión del soft power chino son la presencia actual de más de 50 institutos Confucio en el continente africano, la enseñanza de mandarín en colegios e institutos de determinados países, como Kenia, y la presencia de los principales medios de comunicación chinos en África. Por otra parte, más de 50.000 africanos estudian en universidades chinas, y Pekín se ha comprometido a elevar el número de becas de formación hasta más de 100.000. Los programas de pasantías también se extienden a periodistas africanos y a líderes políticos que se formen bajo las directrices del Partido Comunista Chino. Este acercamiento se manifiesta claramente en el tráfico aéreo entre China y el continente africano, que ha aumentado 630% en la última década. Con todo ello, Pekín pretende exhibir su modelo de gobierno y desarrollo, acreditarlo y promoverlo, luchar contra las narrativas críticas con su política nacional e internacional y fomentar una imagen de la sociedad, la cultura y la historia chinas afín a la oficial.</p>
<p><strong>¿Neocolonialismo a la china?</strong><br />
De la treintena de países africanos que algún día reconocieron a la República China –Taiwán– hoy sólo queda uno: Esuatini, la antigua Suazilandia. Esta categórica rendición diplomática a favor de Pekín puede ser considerada un exponente claro de los beneficios que su lógica utilitarista en el continente africano le aporta a China. Con su vigorosa expansión, Pekín está cimentando una órbita de influencia difícilmente disputable a largo plazo, y actualmente sólo cabe esperar que las naciones africanas sean cada vez más proclives a plegarse a sus designios. Otro ejemplo de ello es la connivencia mostrada por los países africanos en la Asamblea General de la ONU –en la que suelen votar de acuerdo con China–, sobre la que existen estudios que la vinculan con el desembolso de ayuda oficial para el desarrollo desde Pekín.</p>
<p>Si se unen los indicios de obediencia política con el desequilibrio económico a favor de Pekín y la controvertida estela de opacidad sobre el incumplimiento de los derechos humanos, el resultado es la revelación de que el impulso económico africano que facilita China se está logrando a costa de la gestación de una nueva relación de subordinación a una potencia extranjera. Y eso, para no pocos analistas, tiene un nombre: neocolonialismo. No obstante, más allá del cliché, es preciso considerar que la problemática preponderancia china en África resulta mucho más compleja, puesto que se está erigiendo de una forma más sutil, consensuada y menos paternalista que aquella llevada a la práctica décadas atrás por los europeos. Un dominio que, por un lado, es moralmente polémico, pero económica y políticamente lícito, y por otro lado no se diferencia mucho del ejercido por otras potencias tanto en África como en otras regiones del mundo.</p>
<blockquote><p>Pablo Moral es estudiante de doctorado en la universidad Pablo de Olavide, en Sevilla, España, graduado en Relaciones Internacionales y máster en Estudios Euromediterráneos por la Universidad Complutense de Madrid.</p>
<p>Publicado en <a href="https://elordenmundial.com/china-en-africa/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">El Orden Mundial</a>.</p></blockquote>
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		<title>Fake News</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Aug 2019 20:08:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[fake news]]></category>
		<category><![CDATA[mundo]]></category>
		<category><![CDATA[opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[“Las noticias falsas (en inglés &#8220;fake news&#8221;) consisten en un contenido seudoperiodístico difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y redes&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>“Las noticias falsas (en inglés &#8220;fake news&#8221;) consisten en un contenido seudoperiodístico difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y redes sociales, cuyo objetivo es la desinformación.</p>
<p>Las noticias falsas se emiten con la intención deliberada de engañar, inducir a error, manipular decisiones personales, desprestigiar o enaltecer a una institución, entidad o persona u obtener ganancias económicas o rédito político. La noticia falsa o noticia bulo tiene relación con la propaganda y la posverdad. Las noticias falsas, al presentar hechos falsos como si fueran reales, son consideradas una amenaza a la credibilidad de los medios serios y los periodistas profesionales. La difusión de noticias falsas con el objeto de influir en las conductas de una comunidad tiene antecedentes desde la antigüedad, pero dado que su alcance está relacionado directamente con los medios de reproducción de información propios de cada etapa histórica, su área y velocidad de propagación resultaba escasa en las etapas históricas previas a la aparición de los medios de comunicación de masas. El desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación permitió que la dispersión de noticias falsas y su utilización para fines políticos se transformara en una preocupación global”. (Wikipedia)</p>
<p>Escribe: <strong>Mariana Rabinovich López</strong>. Agosto &#8211; Setiembre 2019.</p></blockquote>
<p>La información, y la desinformación, son poder. Han subido y han bajado presidentes. Han ocultado y revelado datos fundamentales económicos y sociales. Han determinado justicias e injusticias. Versiones de la historia. Caminos de futuro. A diario, enfrentada a las noticias “del mundo”, me encuentro leyendo, escuchando o mirando con desconfianza prácticamente cualquier aseveración. Cuanto más exuberante, más sospechosa me parece. No lo hago ex profeso, es parte intrínseca de mi idiosincracia periodística y política hace ya décadas (sic).</p>
<p>Me consta que lo mismo le sucede a mucha gente. Es, en un punto, bastante angustiante, “no saber” en qué creer. Sí saber, que no se puede a priori creer en nada. Ejemplos escandalosos de fake news: La primera que recuerdo es la del pinguino supuestamente `empetrolado` de la Guerra del Golfo pérsico en 1990. Una que me aterra: las elecciones de EE.UU que ganó Donald Trump. Reciente en el tiempo y similar por los resultados a la anterior: el triunfo del nefasto Jair Bolsonaro en Brasil.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-1188" src="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/08/facebook-fake-news-1024x995.jpg" alt="" width="438" height="498" /></p>
<p>Justamente de Fake News y Bolsonaro, trata este editorial. Porque el abuso de poder, un demente odiador y cruel a cargo de la mayor potencia sudamericana, tienen sus consecuencias. Todos vamos a pagar por eso. Especialmente nuestros hijos, nuestros nietos y bisnietos&#8230; El amazonas se quema. SE QUEMA EL AMAZONAS&#8230; NADA MENOS&#8230; La reacción mundial demoró semanas, increíblemente. En parte, por esa misma “desconfianza” que nos llevó a estar como el cuento con moraleja del zorro y las ovejas (y finalmente cuando el zorro llegó, nadie creyó a la oveja mentirosa que estaba en peligro, y se la comió).</p>
<p>Así, cuando una de las noticias más tremendas, de dimensiones de devastación mundial, comenzó a expandirse por las redes, abriéndose paso con esfuerzo en la maraña de mugre y neurosis que reúnen normalmente, nadie o casi nadie creyó&#8230; -SE QUEMA EL AMAZONAS !!!, gritaban particularmente los jóvenes brasileños.</p>
<p>¿Quiénes los escucharon, creyeron y ayudaron a difundir? Los otros jóvenes del mundo. A mí me lo contó mi hija de 17 años. -Má (me dijo espantada pero dándolo por hecho), ¿Nos vamos a morir ahogados verdad? ¿Vamos a estar enfermos primero o será de golpe? -¿Por qué decís eso? -¿Qué, no sabés? Se está quemando el Amazonas. Me la quedé mirando. Verguenza me da decir que hacía una semana que el fuego había comenzado, ya se había tragado espacios similares a “cientos de canchas de fútbol”, decía el primer portal de internet que abrí para intentar entender. Y yo creyéndome una persona medianamente informada&#8230;</p>
<p>Hoy, unos 15 días después, sólo se me ocurre pensar en el peligroso absurdo de estar absolutamente conectado y soberanamente desinformado.</p>
<p>Pienso en el futuro, no en el mío por supuesto. En el de mis hijos y sus hijos&#8230; y se que tenemos que actuar&#8230;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El contraste entre los mundos que vivimos</title>
		<link>https://consentidomedios.uy/el-contraste-entre-los-mundos-que-vivimos/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=el-contraste-entre-los-mundos-que-vivimos</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Aug 2019 21:49:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte y Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[arte]]></category>
		<category><![CDATA[fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[mundo]]></category>
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					<description><![CDATA[Un trabajo realizado por el turco Uğur Gallenkuş que muestra, a través de las imágenes, el absoluto contraste entre diferentes realidades a lo largo y&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Un trabajo realizado por el turco <strong>Uğur Gallenkuş</strong> que muestra, a través de las imágenes, el absoluto contraste entre diferentes realidades a lo largo y ancho del mundo.</p></blockquote>
<p><strong>La idea y el arte.</strong><br />
&#8220;Comencé mi primer trabajo de universo paralelo en una noticia. Comencé a ver miedo y desesperación en los ojos de los niños refugiados que intentaban llegar a Europa. Creo que no sabemos nada sobre la guerra, el hambre y otros asuntos importantes. Hoy, puedes estar viviendo en paz, pero mientras estos problemas continúen, eventualmente puedes estar expuesto a ellos. Como artista, creo que el arte es el maestro de todos los idiomas. Durante mucho tiempo, el arte se ha utilizado para crear conciencia que ayuda a despertar a las comunidades.&#8221;</p>
<p><strong>La injusticia social.</strong><br />
&#8220;Quería mostrar la diferencia entre países desarrollados y subdesarrollados. El mensaje que quiero transmitir a través de mi trabajo es versátil. Los países desarrollados viven en el lujo y la paz, pero me gustaría recordarles que las personas en los países subdesarrollados viven en el dolor, el hambre y la guerra. También quería recordar a los países subdesarrollados que podrían elegir mejores gobiernos y obtener una educación decente, para que puedan ser tan fuertes y pacíficos como los países desarrollados. Quiero mostrar los problemas del mundo moderno, como la avaricia y la injusticia.&#8221;</p>
<p><strong>Premisas.</strong><br />
&#8220;El fundador de la Turquía moderna, Mustafa Kemal Atatürk, tenía dos premisas: &#8220;Paz en casa, paz en el mundo&#8221; y &#8220;La batalla más grande es la guerra contra la ignorancia&#8221;. Desearía que el mundo entero lo pudiera comprender.&#8221;</p>

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		<title>Los árboles percheros de Turquía</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Aug 2019 18:28:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[mundo]]></category>
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					<description><![CDATA[Durante el invierno en Turquía, la gente pone sus abrigos extra en los árboles para las personas indigentes y los más necesitados. En Estambul se&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Durante el invierno en Turquía, la gente pone sus abrigos extra en los árboles para las personas indigentes y los más necesitados.</p></blockquote>
<p>En Estambul se han dedicado a colgar y abrochar camperas a los árboles, no para que éstos estuvieran abrigados, sino para ofrecerlos a anónimas personas sin techo.</p>
<p>Pero las personas sin techo no son los únicos que reciben ayuda. También los turcos cuidan a los perros callejeros del frío. Muestra de ello es una fotografía publicada en la red Imgur que obtuvo la atención de miles de personas: varios animales sin hogar se refugiaban del frío al calor de las luces de las vidrieras del Atrium Mall, tapados con las mantas que les proporcionaron los voluntarios que se acercaron hasta allí para ofrecer ayuda y alimentos.</p>
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