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	<title>Mirtana López &#8211; Con Sentido</title>
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	<description>Periódico de distribución gratuita en San José</description>
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	<title>Mirtana López &#8211; Con Sentido</title>
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		<title>El escritor encuentra la carta perdida</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Dec 2019 15:50:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte y Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Columna]]></category>
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		<category><![CDATA[Mirtana López]]></category>
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					<description><![CDATA[Las Cartas que no llegaron. Escribe: Mirtana López. Diciembre 2019. Roberto Appratto es profesor, crítico, traductor y poeta uruguayo. Como inicio de “La carta perdida”,&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Las Cartas que no llegaron.<br />
Escribe: <strong>Mirtana López</strong>. Diciembre 2019.</p></blockquote>
<p>Roberto Appratto es profesor, crítico, traductor y poeta uruguayo. Como inicio de “La carta perdida”, una de sus últimas novelas, sitúa a su personaje, un jubilado sesentón que desayuna en su apartamento de Pocitos ante el televisor, en tanto mira los estantes de sus libros, en especial los de poesía. Como vive solo “es el único responsable del orden y la disposición de los objetos de la casa”. De un estante sobresalen de forma desprolija unas hojas de papel, “pero no se levanta para acomodarlas”.</p>
<p>Predomina la tranquilidad en esta forma de comenzar el día. Sin embargo, el personaje está atravesado por el sedimento de los últimos sueños, de los recuerdos que los originaron, de monólogos, diálogos del pasado con una mujer “con la que estuvo saliendo un tiempo” que marcaba su vida y su incapacidad de encarar en serio cualquier relación afectiva. Recién después sabemos que tiene dos hijos y dos matrimonios pero “ningún interés en convivir con nadie”. Mientras se cambia para su caminata matinal, vuelve a ver los papeles que sobresalen; recuerda que son unos apuntes “sobre el autor del libro del que sobresalen, que es Borges”.</p>
<p>En un pequeño primer capítulo, Appratto ha mostrado la rutina, los gustos, los fantasmas de Ricardo Ferrari, las sugerencias ficcionales. Junto con la caminata, en el segundo, comienzan los hechos. De lo cotidiano y vulgar, nace lo extraordinario: una carta que sobresale del contenedor, dirigida a su padre, Augusto Ferrari Brown, a quien le dice: “Usted es un canalla, una mala persona&#8230; Sería bueno que sus hijos lo supieran”.</p>
<p>A sus reacciones posteriores, a su propia historia y apoyo psicológico, están dedicados los capítulos 3 y 4 de la Primera parte que continuará recorriendo diferentes y concretos cauces narrativos. Dentro del ahondamiento en sus propios recuerdos, las especulaciones sobre la verosimilitud de la misma, la frialdad de las relaciones familiares y su mundo de silencios. La participación externa cuando la va dando a conocer; a su amigo Carlos, a su hija Virginia a su hijo Pedro.</p>
<p>La aparición de una realidad diferente, desconocida hasta ahora, que permite al autor, bucear en los caminos de la creación: “Donde todo se sabe, no hay narración posible, como dice un novelista que admira mucho, Cormac Mac Carthy”. El surgimiento y abandono de diferentes hipótesis posibles y sucesivamente abandonadas, como en toda buena novela policial. En la que no hay, realmente, detective ni cadáver. “Algo se está escribiendo sin él en todo esto, y él es solamente un espectador”. Es esta reflexión una inspiración para la segunda parte. Tanto el relator como el lector pueden vivir experiencias decisivas para la pesquisa en tanto aparecen los vínculos con los dos hermanos que viven en el extranjero, sus recuerdos, opiniones e interpretaciones. Que, en definitiva, sobrevuelan y generan realidades.</p>
<p>La carta perdida, que fue conocida aunque no recibida directamente por sus destinatarios, es un dato enviado desde otra realidad, que cada uno ve, interpreta y resuelve, de formas diferentes. Esta novela, no policial en sentido estricto, se encarga de mantener los posibles secretos, más que de develarlos. En especial, los de la escritura.</p>
<blockquote><p>Roberto Appratto: “La carta perdida”.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Sombra sin cuerpo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Nov 2019 18:39:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Mirtana López]]></category>
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					<description><![CDATA[Las Cartas que no llegaron. Germano de Melo es un muy joven portugués republicano que, en la última década del siglo XIX, emigra a Mozambique,&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Las Cartas que no llegaron.</p>
<p>Germano de Melo es un muy joven portugués republicano que, en la última década del siglo XIX, emigra a Mozambique, colonia africana, en su carácter de desertor o militar castigado. Junto a Imani, la joven negra, es personaje central de la “Trilogía de Mozambique”, de Mía Couto.*</p>
<p>Escribe: <strong>Mirtana López</strong>.</p></blockquote>
<p>Pero además, por cómo está organizada la novela, a través de sus cartas, es relator fundamental de los sucesos. A tal punto que en el Libro primero, “Mujeres de ceniza”, cada una de esas cartas conforma un capítulo hasta llegar a catorce, intercalado, prolijamente, con las historias más libres que va recreando Imani.</p>
<p>Al ritmo de esa alternancia de relatos irá surgiendo una realidad absolutamente sorprendente para nosotros, desconocedores de aquellas culturas que fueron obligadas a convivir en una violencia doblemente militarista: la de los colonizadores portugueses con resabios británicos y la de las etnias originales enfrentadas desde siempre, pero entonces hostigadas y deslumbradas por los europeos.</p>
<p>De esas cartas, 13 están dirigidas a `José d&#8217;Almeida, excelentísimo señor consejero&#8217;. La última, la número 14, al `Excelentísimo señor teniente Ayres de Ornelas&#8217; quien será el interlocutor de la Segunda Parte, ¨La espada y la azagaya¨, siempre intercaladas con los capítulos que contienen las historias y reflexiones de Imani. Todas las misivas dirigidas a d&#8217;Almeida, fueron recibidas, leídas y valoradas por este Teniente de Ornelas, quien comienza a contestarle cuando de Melo aún continúa escribiéndole al otro, aún a sabiendas de no ser leído. “… Ahora bien, nuestro consejero es completamente hostil a cartas y telegramas. Desde lo alto de sus dos metros, Almeida se encoge de hombros, entorna unos ojos claros que contrastan con su barba oscura y proclama: &#8216;No voy a leer nada´ Y así se justifica: &#8216;Nadie me puede sorprender. De la ciudad de Lourenço Márquez solo me envían amonestaciones; del interior, apenas unas cuantas estupideces&#8217;.”</p>
<p>Quiere decir que toda la primera parte de la trilogía está construida sobre la base de historias que son enviadas a un receptor que no es tal; que no las lee. Este personaje que parece despreciar la lectura, es José d&#8217;Almeida, militar y político que llegó a la Presidencia de Portugal por el Partido republicano portugués. ¿Hay un doble mensaje de parte del autor, Mía Couto? ¿Es un buen recurso narrativo para evitar las incongruencias entre el individuo real, histórico, pesquisable, y éste, el de la ficción? Por otra parte: ¿Qué cosas entendía necesario contar Germano de Melo a su superior José d&#8217;Almeida? ¿Cuánto había de sinceridad en sus relatos y cuánto de astucia a la espera, quizás, de una importante protección? ¿Cómo se habían encadenado esas historias que, sin embargo, nunca habían recibido ninguna respuesta? ¿Nosotros, como lectores, vamos siendo conscientes del monólogo epistolar del sargento?</p>
<p>Estas y otras, son preguntas que nos hacemos recién cuando llegamos a la segunda novela y nos replanteamos al culminar “El bebedor de horizontes”, la tercera. Fueron cartas cuyo destinatario no leyó; que encontraron atención en su ayudante cuyas respuestas ayudaron a su emisor a enfrentar la vida. Pero en definitiva, fueron el recurso narrativo de un hábil novelista para armar un mundo de historia ficcional que refleja una de las realidades más dolorosas de la colonización portuguesa en África.</p>
<p>*`Me llamo Imani. El nombre que me pusieron no es un nombre. En mi lengua materna Imani significa “¿quién es?”. Llaman a una puerta y, al otro lado, alguien pregunta: ¿Imani? Fue esa pregunta la que me dieron por identidad. Como si yo fuera una sombra sin cuerpo, la eterna espera de una respuesta.&#8217;</p>
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		<title>La visión de un joven ciego</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Sep 2019 16:32:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Mirtana López]]></category>
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					<description><![CDATA[Una carta que no termina de llegar. La carta* que hoy nos sorprende, llegó, fue contestada, aunque no atendida. Es sumamente breve. Sencilla, como quien&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Una carta que no termina de llegar.</p>
<p>La carta* que hoy nos sorprende, llegó, fue contestada, aunque no atendida. Es sumamente breve. Sencilla, como quien la escribió. Propone promesas electorales o acciones de gobierno a un presidente para su futuro mandato:<br />
Perkins School Fort he Blind (Escuela para ciegos)<br />
Watertown 72, Mass.<br />
Estimado Ike:<br />
He decidido escribirle un pequeño discurso que podría ayudarle a ganar las elecciones.<br />
“Votadme y os ayudaré. Bajaré los precios y también los impuestos. También ayudaré a los negros para que puedan ir a la escuela.”<br />
Buena suerte en noviembre.<br />
John Beaulieu, 13 años, sexto curso.</p>
<p>Escribe: <strong>Mirtana López</strong>. Agosto &#8211; Setiembre 2019.</p></blockquote>
<p>Esta carta, del año 1956, está escrita en Braille por un adolescente. Dirigida a Dwight Eisenhower, Presidente de los Estados Unidos, héroe de la Segunda Guerra Mundial, le da consejos sobre cómo hacer un discurso con el que realmente consiga votos para alcanzar la reelección en las elecciones de noviembre de aquél año. El joven, ciego, la redactó en papel grueso con un punzón y la ayuda de un maestro que escribió las palabras por encima del braille.</p>
<p>En realidad, le envió el texto de lo que, a su entender, sería un breve discurso efectivo para juntar votos: promesas de precios e impuestos más bajos. También promesas de mejor educación, en este caso para aquellos que no tenían escuela: los niños negros de Massachusetts.<br />
Aunque la historia indica que el candidato no usó el texto, sí tuvo la cortesía de contestar &#8211; él o sus asesores -, en octubre, con gran bonhomía:</p>
<blockquote><p>“24 de octubre, 1956 Estimado John:<br />
No sabría expresarte cómo me agradó recibir la carta que me mandaste hace poco, en braille. Admiro profundamente la habilidad que sin duda has de tener para dominar un arte tan complicado.<br />
Es todo un detalle por tu parte enviarme un pequeño discurso para ganar las elecciones. Tus deseos de buena suerte para noviembre también significan mucho para mí y te estoy muy agradecido por ellos. Ojalá te pudiese contestar en braille, pero seguro que alguno de tus maestros estará encantado de leerte esto.<br />
Confío en que estés disfrutando del trabajo en clase y aproveches la gran oportunidad que sin duda tendrás en Watertown. Muchas gracias otras vez por ser tan considerado.<br />
Con mis mejores deseos: Dwight D. Eisenhower”</p></blockquote>
<p>En estos tiempos en los que fuimos testigos de la increíble reacción del Presidente argentino Mauricio Macri ante el altísimo abandono de sus votantes a los que hizo responsables por el malhumor de los mercados, la inocente carta del joven ciego vuelve a hacernos pensar: con mejores precios, menos impuestos y educación para todos, un candidato puede esperar una buena respuesta del electorado.</p>
<p>Es de suponer que los &#8216;mejores precios&#8217; implican una mejor distribución de los bienes. La baja de impuestos ¿sería para los que pagan las clases bajas y medias? El reclamo de educación como alternativa para la marginación más terrible, para atenuar las peores injusticias, para abrir una ventana de oportunidades a los jóvenes negros, era una postura revolucionaria en aquel país y en aquella época. ¡Y lo sigue siendo hoy! Promesas, sí. ¿Cumplirlas? Como telón de fondo de la sencilla receta, aparece la contradicción siempre presente entre lo deseable y lo posible en el marco de una sociedad tan desigual en el reparto de poder.</p>
<p>Qué actualidad hay en la sugerencia- reclamo! Por algo la Casa Blanca contestó, aunque no atendió.</p>
<blockquote><p>*Cartas memorables recopiladas por Shaun Usher.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>De El Principito a una desconocida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Jul 2019 02:59:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte y Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Mirtana López]]></category>
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					<description><![CDATA[Las cartas que no llegaron. Escribe: Profesora Mirtana López. Junio 2019. En verano, el 31 de julio de 1944, con su gran corpachón de sus&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Las cartas que no llegaron.<br />
Escribe: <strong>Profesora Mirtana López</strong>. Junio 2019.</p></blockquote>
<p>En verano, el 31 de julio de 1944, con su gran corpachón de sus más de 40 años, Antoine de Saint Exupèry subió a su avión en la base de las tropas aliadas de Córcega. Se dirigía a una misión de reconocimiento fotográfico sobre las líneas alemanas en la región de la Provenza francesa; será su último vuelo. Un año antes había escrito unas Cartas cuya destinataria permanece en secreto y que recién serán encontradas en el año 2007, en el transcurso de un remate entre coleccionistas. Estas cartas halladas agregaron datos sobre “El Principito”, obra que había terminado de escribir en octubre de 1942. El personaje reaparece para ayudar a su amigo Antoine a conseguir el amor de una jovencita que no le atiende el teléfono.</p>
<p>Son quince misivas suplicantes, en las que quien se había desvanecido lentamente como un árbol, estaba de vuelta. Estas cartas van dirigidas, apenas, a “Querida amiga”. Releamos una, de mayo de 1943.</p>
<p>“Desde las cinco de la tarde hasta la hora que me acuesto estoy solo, pues les he dicho a mis amigos que estaba cansado y no quería ver a nadie. La muchacha para la que tan cuidadosamente he reservado este tiempo libre no se ha tomado la molestia de telefonear para avisar que no venía. Descubro con melancolía que mi egoísmo no es tan grande, puesto que he dado a otro el poder de hacerme sufrir. Mi muchachita, darte ese poder es un acto de ternura, aunque me resulte muy triste ver cómo lo usas. Los cuentos de hadas son así. Una mañana nos despertamos y decimos: “sólo ha sido un cuento de hadas&#8230;” y nos reímos de nosotros mismos. Pero en el fondo no sonreímos. Sabemos demasiado bien que los cuentos de hadas son la única verdad de la vida.</p>
<p>La espera, los pasos ligeros. Y luego las horas que discurren frescas como un riachuelo entre la hierba y los cantos blancos. Las sonrisas, las palabras sin importancia que cobran tanta importancia. Escuchamos la música del corazón: es muy, muy bonita para quien sabe escucharla&#8230; Sin duda queremos muchas cosas. Queremos recoger todas las frutas y todas las flores. Queremos respirar todos los prados. Jugamos. ¿Es eso jugar? Nunca sabemos dónde comienza el juego ni dónde acaba, lo que sí sabemos es que estamos llenos de cariño. Y somos felices.</p>
<p>No me gusta este clima interior que ha reemplazado a mi primavera: una mezcla de decepción, aspereza y rencor. Me sumerjo en ese tiempo vacío en el que ya no queda nada qué soñar. Lo más triste de un pesar es tener que preguntarse si “merece la pena”. ¿Merece la pena tener esta pesadumbre por quién ni siquiera piensa en avisarte? Seguramente no. Entonces ya no sentimos más pesar sino una tristeza aún más profunda. Hoy no hay ningún Principito, ni lo habrá jamás. El Principito ha muerto. O en todo caso se ha convertido de pronto en un escéptico. Un Principito escéptico ya no es un Principito. Te culpo por haberlo malogrado.</p>
<p>Tampoco habrá más cartas, ni teléfono, ni señales. No he sido muy prudente y no pensé y no pensé que poco a poco me arriesgaba a sentir esta tristeza. Y he aquí que me he pinchado con el rosal al tomar una rosa.</p>
<p>El rosal dirá: ¿Qué importancia tenía yo para tí? Me chupo el dedo que sangra un poco y respondo: ninguna, rosal, ninguna. Nada tiene importancia en la vida. (Ni siquiera la vida). Adiós rosal.”</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>La decencia empecinada</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Jul 2019 14:48:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columnas]]></category>
		<category><![CDATA[Las cartas que no llegaron]]></category>
		<category><![CDATA[Mirtana López]]></category>
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					<description><![CDATA[Las cartas que no llegaron. Escribe: Profesora Mirtana López. Mayo 2019. Aunque el encabezado de esta sección se inspira en el título del libro de&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Las cartas que no llegaron. Escribe: Profesora <strong>Mirtana López</strong>. Mayo 2019.</p>
<p>Aunque el encabezado de esta sección se inspira en el título del libro de Mauricio Rosencoff, “Las cartas que no llegaron”, la verdad es que siempre recordamos cartas que alcanzaron un destino. Quizá no el original. Pero sí el de una conciencia humana que aprende, comprende y valora. Hoy, la carta nos llega desde Benjamín Liberoff hacia su padre, Manuel, muerto por las dictaduras uruguaya y argentina en 1976.</p></blockquote>
<p>“Viejo, el domingo, el diario que siempre estuvo &#8216;1ero siempre&#8217; durante la dictadura, incorporó un reportaje al Nino Gavazzo, que operaba en Buenos Aires; el que coordinaba con Gordon y alquiló el OT18,Operaciones Tácticas, que funcionó como centro de detención antes que Automotora Orletti. Te acordás, que tenía piso de madera, donde un bancario, Juan Ignacio Azarola Saint, te reconoció cuando estabas encapuchado, recién operado de cáncer. Luego, desde el 19 de mayo de 1976, no me escribiste más.</p>
<p>Me resultó llamativo cómo un condenado por involucramiento en asesinatos, como él, muestre documentación en los videos de hechos ocurridos hace décadas: ¿Nunca se allanó su casa, como de otros, buscando documentación? Veremos ahora que hay una Fiscalía especializada, como nunca antes, si se logra acercarnos a la verdad.</p>
<p>Sabés, no mencionó nunca al comisario Campos Hermida, el que tenía oficina en Coordinación Federal de la calle Belgrano, creo, que circulaba con los Falcons negros de la policía argentina, y vigilaba cuando se hacían las reuniones en la Confitería Richmond de la calle Florida y luego en el Café Torttoni, porque tenía salida por dos calles&#8230;</p>
<p>Tampoco habló de los efectivos policiales que Jenny había visto en el operativo que hicieron para llevarte, allá en la Av. San Martín 2410, cuando cargaron todo en camiones y se robaron los documentos de mamá y las nenas. Te acordás que eso las obligó a refugiarse, hasta que pudimos sacarlas por el apoyo del gobierno sueco y la Cruz Roja Internacional.</p>
<p>Te cuento que el lunes 13, en Roma, el gobierno uruguayo volverá a argumentar respecto a lo que significó para la represión en la región, el Plan Cóndor, en el marco del cual también fueron los asesinatos de Gutiérrez Ruiz, Zelmar y el matrimonio Whitelaw – Barredo. Sin embargo, en las noticias de la prensa vos no apareces, como tampoco estás en los nombres centrales, que con justicia se mencionan para la convocatoria de cada 20 de mayo, desde hace cuatro décadas.</p>
<p>Este año, en unos días, nuevamente serán decenas de miles, con los cuales caminarás por 18 y en todo el país, y ellos junto con vos. Sabes, es conmovedor ver cuántos jóvenes se suman en el silencio más atronador de estas marchas. En especial te recordarán, los vecinos de Camino Carrasco, los que se atienden en el Policlínico al que quisieron llamar Dr. Manuel Liberoff, el que se logró ampliar hace un par de años.</p>
<p>No te imaginas, cómo nos siguen llegando anécdotas de personas que me paran por la calle, en reuniones o me escriben en nuevas “redes sociales”. Me recuerdan que vos los atendiste, salvaste o ayudaste a él o su familia. Todas coinciden, cariñosamente, que “sos una buena persona”, no sólo en lo profesional, sino en lo humano, “nunca dejaste a nadie en la estacada”, ni cuando tirabas los caramelos de naranja a los otros prisioneros al llevarte al baño, en el cuartel del km 14 de camino Maldonado, aquel donde estaba Cristi, que te consideraba un “preso personal”.</p>
<p>Ah!, no quiero olvidarme, hoy se inaugura un nuevo hospital en Colonia. Cómo lo disfrutarías, ni qué decir a tu viejo Pasteur que se renovó. ¿Sabes? Su sala de emergencia es orgullo del país y ni te imaginas de lo que está haciendo el hijo del Dr. Hugo Villar, en el Maciel, aquel al que ibas y llevabas tantas cosas que faltaban, o atendías a los “internados” en los pasillos. No lo reconocerías, allí verías tantas cosas por la que te jugaste siempre, de las que hablabas en tu audición de CX 42, Radio Vanguardia, o en el panel de Conozca su Derecho.</p>
<p>Te comento también, la campaña electoral está “a toda máquina” y tenemos un viejo conocido, que es toda una renovación, el que estuvo al frente de la Ley de Educación con Pacheco, y en los comienzos con Bordaberry, así como recuperada la democracia en la promoción de la ¡Ley de Impunidad! Es la renovación del Partido Colorado, no me lo podrás creer, incluso es el adalid de acordar a cualquier precio para ganarle al Frente Amplio. Como puedes ver este personaje no cambió nadita.</p>
<p>Me gustaría que supieras que “El Cilindro” dejo de ser cárcel y ya no está más. Ahora está el ANTEL ARENA. Allí ayer se reunieron miles de docentes analizando los nuevos procesos de transmisión de conocimientos y las Nuevas Tecnologías de la Comunicación, como las del Plan Ceibal que no llegaste a conocer, por el cual cada niño en las escuelas públicas tiene su computadora personal.</p>
<p>Te dejo, “nos seguimos viendo” no por tener ojos en la nuca, sino porque vos, y tantos como vos, se merecen que el Uruguay siga cambiando por su gente.” (Tomado de Red 21)<br />
Manuel Liberoff Peisajovich, argentino; desapareció a los 54 años. Era casado y tenía tres hijos. Vivía en Camino Carrasco y Veracierto, Montevideo. Luego vivió en Buenos Aires. Doctor y relojero. Militó para el Partido Comunista del Uruguay y el Frente Amplio. También lo hizo en el Sindicato Médico del Uruguay y la Convención Nacional de Trabajadores. Desapareció de su domicilio en Argentina el 19 de mayo de 1976, entre las 2:00 y las 3:00 de la madrugada. Ese día, cuando fue atacado por una veintena de individuos que ingresaron armados a su casa, sus hijas fueron golpeadas y amenazadas. El operativo duró unos 30 minutos. (Datos de Montevideo Portal, 10/05/19).</p>
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		<title>Un preso político</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Jun 2019 14:51:11 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<category><![CDATA[Mirtana López]]></category>
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					<description><![CDATA[Las Cartas que no llegaron. Escribe: Prof. Mirtana López. Ya hizo un año de aquel 7 de abril de 2018 en el que el mundo&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Las Cartas que no llegaron.<br />
Escribe: Prof. <strong>Mirtana López</strong>.</p></blockquote>
<p>Ya hizo un año de aquel 7 de abril de 2018 en el que el mundo entero vio cómo encarcelaban a Luis Inacio Lula Da Silva. Para muchos, entre los que me cuento, fue una injusticia sin igual. Pero, intentando no dudar de la justicia del país vecino, pusimos nuestra esperanza en las sucesivas revisiones que al proceso judicial esperaban. Todo fue diferente y peor: la síntesis de la corrupción fue quizá la designación del artífice de aquella prisión, el Juez Moro, como: ¡Ministro de Justicia! Quizá Lula cometió muchos errores, quizá algunos fueron delitos. Sin duda transó con sectores muy turbios de una sociedad complejísima. Pero&#8230; Cárcel para el ex Presidente, seguro candidato, se parece más a una venganza o a un artilugio de prevención para evitar que la enorme cantidad de seguidores lo devolviera a la Presidencia. Era el quiebre del P.T. y la apertura del camino Bolsonaro.</p>
<p>Hoy, ya hace un año que lo mantienen encarcelado. En tanto, en Uruguay, Gavazzo está en su casa con prisión domiciliaria; en su propio país, M. Temer estuvo 48 horas detenido a pesar de los infinitos delitos de corrupción que le atribuyen y siguen judicialmente. La única prerrogativa como ex Presidente es una habitación un poco más grande que las celdas comunes. <strong>Hasta las visitas están restringidas o prohibidas.</strong></p>
<p>De ahí que Adolfo Pérez Esquivel, su amigo y Premio Nobel de la Paz, no haya podido visitarlo en la cárcel de Curitiba en aquellos días iniciales. Sobre la carta apresurada de escasos dos párrafos, que le envió en sustitución de la visita que la justicia brasileña también prohibía, haremos memoria hoy. El activista social debió dársela en mano a un abogado de Lula que tiene visita autorizada después de improvisar rápidamente su texto, en sustitución del encuentro prohibido:<br />
&#8220;Compañero Lula: toda la solidaridad y apoyo a tu lucha por la vida y dignidad del pueblo brasileño encontrando nuevos caminos para superar la pobreza extrema y que los más necesitados encuentren la esperanza.0/04/2018 01:17<br />
&#8220;Hoy sufres la prisión injusta, y tu entereza y dignidad son un ejemplo para los pueblos. Te deseo mucha fuerza y esperanza&#8221;,</p>
<p>La carta escrita en una hoja simple de cuaderno escolar tenía un complemento significativo: un dibujo en el que Lula, con los brazos hacia arriba, revienta las cadenas que le apresan. Bajo esa especie de mensaje-enseña, en el que el dirigente socialista rompe ataduras, Pérez Esquivel agregó: &#8220;Lula libre&#8221;. Frase que se ha convertido en el eslogan de los manifestantes que mantienen un campamento a unas cuadras del sitio de detención, para exigir su liberación; que lo saludan todas las mañanas a las 9, y lo despiden a las 19, hasta el día siguiente. En una guardia de un año que estremece la cárcel.</p>
<p>&#8220;Queremos a Lula libre para que pueda seguir caminando junto a su pueblo. Esto es fundamental. Es una injusticia lo que está pasando. Lo importante es que el pueblo esté unido para lograr su libertad&#8221;, dijo Pérez Esquivel durante el discurso que pronunció en la mañana de este jueves en el campamento, en el que se refirió a &#8220;su amigo&#8221; como un &#8220;preso político&#8221;.</p>
<p>El Nobel de Paz de 1980 esperaba que la jueza federal Carolina Moura Lebbos, responsable por la custodia de Lula, revisara la decisión de la víspera en que le impidió la visita que realizaría para analizar las condiciones de la prisión.</p>
<p>En una nueva petición, Pérez Esquivel pidió que le dejaran visitar a Lula quien acumula siete procesos penales en la Justicia, la mayoría por sospechas de corrupción, en su condición de &#8220;amigo personal&#8221;. Pero tampoco sensibilizó a la jueza cuya decisión &#8220;es muy grave porque está privando a Lula del derecho de visita. Y nos preocupa porque Brasil está viviendo un estado de excepción&#8221; dice el argentino quien, últimamente, ha promovido la candidatura de Lula al Nobel de Paz por medio de una campaña que ya ha recogido más de 200.000 firmas.</p>
<p>Algún lector que haya prestado atención al sobre- título, dirá: Este mensaje no debió integrar esta sección porque no cumple con lo anunciado ya que la carta de Pérez Esquivel a Lula, llegó. Sí. Es cierto. Pero nos resultó similar a las antiguas cartas que construían un puente para sortear todos los impedimentos físicos interpuestos para la comunicación de dos seres humanos. Sin teléfono, ni celular, sin whatsapp ni otras formas de Internet, llegó de mano en mano, de emisor a destinatario.</p>
<p>Y, aunque iba real y únicamente dirigida a Lula, quizá Pérez Esquivel intentó poner en juego todo su prestigio para llegar a alguien más. A los jueces, a los fiscales, a los poderosos, o los políticos, a los candidatos o ya elegidos, que pudieran detener esta barbaridad.</p>
<p>A este nivel, esta carta, tampoco llegó.</p>
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		<title>Las buenas palabras</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 May 2019 15:40:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[Mirtana López]]></category>
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					<description><![CDATA[Por: Mirtana López “América y el futuro del español. Cultura y educación, tecnología y emprendimiento&#8221; se llamó el 8o Congreso de la Lengua española, realizado&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Por: <strong>Mirtana López</strong></p></blockquote>
<p><strong>“América y el futuro del español. Cultura y educación, tecnología y emprendimiento&#8221;</strong> se llamó el 8o Congreso de la Lengua española, realizado por segunda vez en Argentina. Con los medios actuales de comunicación, pudimos ver y oír en simultáneo, discursos de inauguración del Rey de España y del Presidente argentino, disfrutar de espléndidas oratorias como la del Presidente de la Academia Española, Santiago Muñoz Machado, de controlado estilo culto; poéticas, como la de Santiago Kovadloff; sabiamente humorística, como la del Luthier Mundstock o la de Joaquín Sabina, que lo fue todo: &#8220;Yo me considero de una patria mucho más grande, que es mi lengua, la lengua española&#8221;. 250ponentes de unos 30 países, escritores, académicos, pensadores, activistas, expusieron para miles de inscriptos de todo el planeta y fueron difundidos por más de 400 medios de comunicación acreditados.</p>
<p>Organizado por el Instituto Cervantes, la Real Academia Española y la Asale -Asociación de Academias de la Lengua española, de la que forma parte nuestra Academia Nacional de Letras -, en esta oportunidad tomó a “<strong>Rayuela</strong>” de Julio Cortázar como el libro homenajeado con una edición especial. Muy orgullosos están los argentinos de ser la única nación que albergó al CILE por segunda vez, durante dos gobiernos muy opuestos. Tienen razón; allá ellos lo disfruten.</p>
<p>Aunque varios pasajes de algunos discursos inaugurales puedan resultarnos bastante “originales”. En primer lugar el desliz del rey: “Vuestro José Luis Borges, nuestro también por universal”. En segundo término, el enorme bache en el que cayó el Presidente Macri cuando imaginó inútil y servilmente una historia lingüística americana muy confusa e irrespetuosa de las lenguas originarias. Al punto de ningunear el guaraní, imaginar traductor rioplatense y olvidar las varias lenguas autóctonas que se hablan en su país. Y en tercer lugar, con todos los respetos al gran escritor que fue, la necedad de Vargas Llosa cuando, al tiempo que rebajó la valoración literaria actual de “Rayuela”: “la gran sorpresa que fue “Rayuela” va a ir, no diría desapareciendo, pero sí empequeñeciendo, en gran parte por las imitaciones en la experiencia revolucionaria que significa esta novela”. De la que también dijo que es una &#8220;novela buena gente, desprovista de maldad. Lo que hay allí, más que la estructura, es un espíritu juguetón, juvenil. Era la primera novela en la historia de la lengua española que introducía el juego como un elemento esencial, desde el título. Rayuela es un juego de niños; a todos nos sorprendió&#8221;. Hoy es él quien nos sor- prende porque nos parece raro que se haya olvidado de Cervantes y su Don Quijote. Que jugó en su novela también desde el título.</p>
<p>Sin embargo, fue su comentario sobre la reciente carta del Presidente de Méjico, Andrés Manuel López Obrador, al Rey de España, la que convocó todos los resentimientos del renegado escritor: &#8220;Tengo la impresión de que se equivocó de destinatarios, debió enviarse la carta a él mismo y responder a la pregunta de por qué México, que hace cinco siglos se incorporó al mundo occidental gracias a España, tiene todavía tantos miles de indios marginados, pobres, ignorantes, explotados; es una pregunta que se puede hacer a casi todos los presidentes latinoamericanos&#8221;. El presidente mexicano &#8220;no parece informado de que las grandes matanzas de indios no fueron solo en los años coloniales, algunos países como Argentina, Chile o la propia Perú cometieron matanzas espantosas de indios durante la República y que se han seguido cometiendo en la Amazonía en la época del caucho&#8221;. Para el primer Congreso de la lengua realizado en Zacatecas, 1997, el discurso inaugural de García Márquez nos pedía aprender de las lenguas indígenas, por ejemplo de los Mayas, que tenían su dios de las palabras: “&#8230;Son pruebas al canto de la inteligencia de una lengua que desde hace tiempo no cabe en su pellejo. Pero nuestra contribución no debería ser la de meterla en cintura, sino al contrario, liberarla de sus fierros normativos para que entre en el siglo veintiuno como Pedro por su casa.</p>
<p>En ese sentido me atrevería a sugerir ante esta sabia audiencia que simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los qués endémicos, el dequeísmo parasitario, y devuélvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revólver con revolver. ¿Y qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?”. Es bueno saber que nuestro idioma ocupa el segundo lugar de hablantes a nivel mundial, más de 500 millones por debajo del primer puesto que ostenta el chino mandarín. La Universidad de Córdoba, pionera en Latinoamérica –creada en 1613 – ha estado al frente de importantes sucesos culturales, innovaciones y búsquedas. Así ha marcado un camino de renovación intelectual que las orientaciones políticas de turno no han podido detener.</p>
<p>En esta oportunidad, Córdoba la Docta organizó junto al VIII Congreso, una especie de contra-congreso que también tuvo mucha resonancia y sobre el que deberemos informarnos. “El <strong>I Encuentro Internacional: Derechos Lingüísticos como Derechos Humanos</strong> es una iniciativa llevada a cabo por la <strong>Facultad de Filosofía y Humanidades</strong> de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), a través de un grupo de estudiantes, egresados y docentes, con la intención de visibilizar problemáticas vinculadas a la lengua y a las políticas lingüísticas y con la convicción de que el respeto a la variabilidad lingüística constituye un derecho humano inalienable. Es así que, para- lela mente al VIII Congreso Internacional de la Lengua Española que se llevará a cabo en marzo del 2019 en la ciudad de Córdoba, nosotros proponemos tres días de actividades que tienen como propósito aportar al debate de la lengua desde una perspectiva latinoamericana, plural e inclusiva.</p>
<blockquote><p><strong>¿Por qué son malas las malas palabras?</strong></p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-760" src="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/05/malas-palabras.jpg" alt="" width="549" height="347" srcset="https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/05/malas-palabras.jpg 549w, https://consentidomedios.uy/wp-content/uploads/2019/05/malas-palabras-300x190.jpg 300w" sizes="(max-width: 549px) 100vw, 549px" /></p></blockquote>
<p>En el III congreso, 2004, realizado en Rosario, inolvidables fueron el discurso del escritor mejicano Carlos Fuentes, orador increíble, y la intervención de Roberto Fontanarrosa, quien en su propio hogar, pronunció aquel discurso sobre “Las malas palabras”, en el que honestidad intelectual y sentido del humor se unieran tan creativamente:</p>
<p>“No voy a lanzar ninguna teoría. Un congreso de la lengua es un ámbito apropiado para plantear preguntas y eso voy a hacer. La pregunta es por qué son malas las malas palabras, ¿quién las define? ¿Son malas porque les pegan a las otras palabras? ¿Son de mala calidad porque se deterioran y se dejan de usar? ¿Tienen actitudes reñidas con la moral? Obviamente, no sé quién las define como malas palabras.</p>
<p>Tal vez sean como esos villanos de viejas películas como las que nosotros veíamos, que en un principio eran buenos, pero que al final la sociedad los hizo malos. Tal vez, al marginarlas las hemos derivado en palabras malas, ¿no es cierto? Muchas de estas palabras tienen una intensidad, una fuerza, que difícilmente las haga intrascendentes. De todas maneras, algunas de las malas palabras&#8230; No es que haga una defensa quijotesca de las malas palabras, algunas me gustan, igual que las palabras de uso natural.</p>
<p>Yo me acuerdo que en mi casa mi vieja no decía muchas malas palabras, era correcta. Mi viejo era lo que se llama un mal hablado, que es una interesante definición. Como era un tipo que venía del deporte, entonces real-mente se justificaba. También se lo llamaba boca sucia, una palabra un poco antigua pero que se puede seguir usando. Era otra época, indudablemente. Había unos primos míos que a veces iban a mi casa y me decían: “Vamos a jugar al tío Berto”. Entonces iban a una habitación y se encerraban a putear. Lo que era la falta de televisión: había que caer en esos juegos ingenuos.</p>
<p>Ahora, yo digo, a veces nos preocupamos porque los jóvenes usan malas palabras. A mí no me preocupa que mi hijo las diga. Lo que me preocuparía es que no tenga una capacidad de transmisión y de expresión, de grafismo al hablar. Como esos chicos que dicen: “Había un coso, que tenía un coso y acá le salía un coso más largo”. Y uno dice: “¡Qué cosa!”.<br />
Yo creo que estas malas palabras les sirven para expresarse, ¿los vamos a marginar, a cortar esa posibilidad? Afortunadamente, ellos no nos dan bola y hablan como les parece. Pienso que las malas palabras brindan otros matices.</p>
<p>Yo soy fundamentalmente dibujante, manejo mal el color pero sé que cuantos más matices tenga, uno más se puede defender para expresar o transmitir algo. Hay palabras de las denominadas malas palabras, que son irremplazables: por sonoridad, por fuerza y por contextura física. No es lo mismo decir que una persona es tonta o zonza que decir que es un pelotudo. Tonto puede incluso incluir un problema de disminución neurológica realmente agresivo. El secreto de la palabra pelotudo, ya universalizada, está en que también puede hacer referencia a algo que tiene pelotas, que puede ser un utilero de fútbol que es un pelotudo porque traslada las pelotas; pero lo que digo, el secreto, la fuerza; está en la letra t. Analicémoslo: está en la letra t, puesto que no es lo mismo decir zonzo que decir peloTudo.</p>
<p>Otra palabra maravillosa que en otros países está exenta de culpa es `carajo ́. Esa es otra particu- laridad, porque todos los países tienen malas palabras pero se ve que las leyes de algunos países protegen y en otros no. Tengo entendido que el carajo era el lugar donde se colocaba el vigía, en lo alto de los mástiles de los barcos para divisar tierra o lo que fuere, entonces mandar a una persona al carajo era estrictamente eso, mandarlo ahí arriba. Amigos mexicanos me explicaban que las islas Carajo son unas islas que están en el océano Índico. En España, el carajillo es el café con coñac y acá apareció como mala palabra, al punto que se ha llegado al eufemismo de decir caracho, que es de una debilidad absoluta y de una hipocresía&#8230; ¿no? Hay otra palabra fundamental en el idioma castellano, que es la palabra «mierda», que también es irremplazable. El secreto de la contextura física está en la r, que los cubanos pronuncian mucho más débil &#8211; mieLda &#8211; que suena a chino y en eso está la base de los problemas que ha tenido la Revolución cubana, en la falta de posibilidad expresiva. A veces hay periódicos que ponen: «El senador fulano de tal, envío a la M a su par&#8230;». La triste función de esos puntos suspensivos, realmente el papel absurdo que están haciendo ahí, merecería también una discusión acá, en el Congreso de la Lengua.</p>
<p>Lo que yo pido es que atendamos a esta condición terapéutica de las malas palabras. Mi psicoanalista dice que es imprescindible para descargarse, para dejar de lado el estrés y todo ese tipo de cosas. Lo único que yo pediría -no quiero hacer una teoría- es reconsiderar la situación de estas palabras. Pido una amnistía para la mayoría de ellas. Vivamos una Navidad sin malas palabras e integrémoslas al lenguaje porque las vamos a necesitar”.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>De Don Quijote y del Aperiá</title>
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		<dc:creator><![CDATA[adm]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 08 May 2019 18:40:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte y Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Mirtana López]]></category>
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					<description><![CDATA[Las cartas que no llegaron. Escribe: Profesora Mirtana López. Luego de los nefastos e increíbles sucesos en la venta, Don Quijote toma una resolución sobre&#8230; ]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Las cartas que no llegaron.</p>
<p>Escribe: Profesora <strong>Mirtana López</strong>.</p></blockquote>
<p>Luego de los nefastos e increíbles sucesos en la venta, Don Quijote toma una resolución sobre sus próximas acciones. Una resolución sobre la que genera expectativa en Sancho así como Cervantes en nosotros: En estos lugares solitarios y salvajes por los que van penetrando, ha resuelto hacer sacrificios de amor por su Dulcinea. Sancho será el embajador y cartero ante aquella dama que deberá decidir si acepta ser su enamorada. El escudero, que ha perdido su jumento, cabalgará a Rocinante, entregará la carta reveladora de tantos y tan profundos sentimientos. Durante ese tiempo, el enamorado quedará haciendo sacrificios amorosos, “locuras&#8230;.” Al estilo de algunos caballeros andantes de antiguas épocas&#8230;</p>
<p>Hemos llegado como lectores, mediado el capítulo XXV, a aquellas escenas magistrales en las que amo y escudero se confiesan algunas cuitas y se prometen compensarse mutuamente. Por el favor que necesita el caballero, un sorprendido Sancho deberá regresar al Toboso para hacer entrega de una carta a Dulcinea&#8230; ¿A quién? Mejor dicho, a Aldonza Lorenzo, aquella moza &#8230; Como contrapartida, Don Quijote enviará una autorización a su ama y sobrina para que entreguen “tres pollinos” al antiguo vecino y actual compañero de aventuras. Es decir, cabalgaduras. Como lectores habremos llegado a uno de los momentos más restallantes de todo lo narrado. Humor con delicadeza, amor identificatorio, fe, filosofía, metafísica, amistad. Nada de lo humano es ajeno a tan breve carta, porque un poco o un mucho de locura, también está presente. Recordemos que el escudero sale sin escuchar la lectura que le ofrece el caballero, hasta que después de varias instancias dubitativas, geniales, Sancho retrocede para oír la carta, que, no olviden ustedes, debería llevarla consigo porque Don Quijote la escribió en el viejo cuaderno del loco Cardenio pero&#8230; La olvida.</p>
<p>Queda entonces Don Quijote haciendo sus desquiciadas penitencias amorosas; Sancho se interna en desconocidos lugares en los que a breve plazo aparecen el Cura y el Barbero, fieles buscadores del caballero. Luego de reconocimientos y saludos, Sancho repetirá “de memoria” aquel magnífico texto dando lugar a otro, tan incoherente pero realista como su traductor. Claro que, ¿cuál será el texto que llegue a la destinataria una vez que el Cura y su ayudante hayan concluido su versión? La carta que podría llegar se aleja relato a relato del original. Además, si recordamos que Dulcinea no existe, que su sustento real, Aldonza, no sabe leer, ni es capaz de valorar tantas exquisiteces espirituales como sugiere el texto original, estaremos ante su transformación, su desfiguración total. O dolorosa desaparición, de seguro.</p>
<p>Leamos nuevamente a nuestro querido Paco. Sutil y detenido lector de Cervantes, reconocía minuciosamente todos los artilugios del español para transformar o hacer desaparecer una realidad y generar otra. Admiró al infinito el arte cervantino como lector, mostró sus recursos como profesor y no pudo negarse a utilizarlos como escritor. Con una imitación tan lograda y sugestiva que nos deslumbra por la riqueza de sus desdoblamientos.</p>
<p>En el Cap. VIII de “Don Juan el zorro”, “El sitio de la mulita”, el Aperiá se está muriendo y es consciente de ello. Por eso le ha dado un consejo práctico a su querida Mulita: deberá buscar un amparo para el futuro solitario que se le avecina. Ésta, inmersa en pensamientos y dudas, teme que Doña Chancha Negra no “la reciba gustosa”. “Pero presentarme así, de sopetón, sin haberla visto nunca&#8230; ¡Ay, yo no voy a saber dónde meterme cuando llegue! Si usté me diera un papelito&#8230;”“A lo que contesta el moribundo Aperiá: &#8211; “Sí, pero: ¿Y quién lo escribe y quién lo lee?” El docente Paco alude entonces a “una mano que se les parara delante con la palma estirada hacia arriba y los dedos juntos” para, ante tanto impedimento, recurrir al Maestro Cervantes e imitarlo a cara descubierta y admiración desembozada: “Usté le dice de palabra que yo se la mando recomendada. Y que no le lleva un papel mío porque aunque usté supiera escribir yo no sé ni poner mi firma y ella no sabe leer.”</p>
<p>Cuánto hace recordar las disyuntivas quijotescas esta situación tan esencialmente trágica y sin salida de dos de sus grandes héroes épicos, la Mulita y el Aperiá. De estirpe cervantina, esta carta maragata cuya existencia nace de una necesidad imperiosa, lleva también en sí misma la imposibilidad del mensaje.</p>
<blockquote><p>“Las cartas que no llegaron” se llama el entrañable relato de Mauricio Rosencof.</p></blockquote>
]]></content:encoded>
					
		
		
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